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"Jesús Menéndez", Las Tunas.- Nada detiene el compromiso del campesinado chaparrero, de cumplir con su principal deber de producir alimentos para el pueblo, a pesar de serias limitaciones en estos tiempos de pandemia, cuando se recrudece el bloqueo y resulta más difícil la producción de la tan demandada carne porcina.

La falta de pienso encarece dicho renglón y ante eso el escenario familiar es vital para sustituir importaciones. Un ejemplo claro lo da el matrimonio de Rubén Manresa Álvarez y Nora Salina Pérez, asociados a la cooperativa de créditos y servicios José Manuel Rodríguez, en "Jesús Menéndez", quienes explotan con eficiencia sus tierras, a pesar de que no son extensas, para asegurar el alimento animal.

Con 50 cabezas de masa porcina, Rubén y Nora atienden unas cinco hectáreas, dos de ellas en usufructo, donde cultivan maíz, verdín y yuca para sus cerdos; a lo que suman plátano y ajonjolí para la extracción de aceite con destino al consumo humano, tarea que priorizan y combinan con el uso de la tracción animal.

A pocos días de la entrega del convenio de ceba, estos campesinos enfrentan los actuales retos y contribuyen al aporte para el balance cárnico nacional. Están decididos a cumplir lo pactado con el Estado, labor que realizan desde el 2006, con la mira puesta en dar su granito de arena en pos de la seguridad y soberanía alimentarias.

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