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Las Tunas.- Cuando de producir se trata hay que contar con Juan Carlos Ponce de León. A pesar de no ser especializado en la avicultura, tiene en las nuevas crías su mejor carta de presentación. Con muchas ganas de hacer, divididas entre él y su familia, “echan pa´ lante en los nuevos empeños que hoy desafían, porque saben que el país eso es lo que demanda".

Ponce de LeonDesde la finca El Mambú, ubicada en la carretera hacia Manatí, Ponce de León entendió que era el momento de darles un giro a sus prácticas y pasar del porcino a la avícola. Azuzado por la difícil situación de garantizarles alimentos a los cerdos, decidió convertir los corrales en jaulas y no pararse de brazos cruzados ante la crisis que vive la nación.

La sapiencia y las iniciativas han echado a andar también con la crianza de los pollos, y tanto es así que el avicultor creó un sistema peculiar para nutrir a sus animales. “Con tubos, puzles, tanquetas, o lo que aparezca, hemos inventado los bebederos y los recipientes para su alimentación. Además, confeccionamos sistemas de agua para refrescar la estructura en la que habitan estas aves cuando se elevan las temperaturas cerca del mediodía”, explicó.

Con capacidad para más de cuatro mil pollos, repartidos en tres naves, este emprendedor tiene el total de la capacidad productiva cubierta y ostenta entre sus resultados un índice de mortalidad muy bajo, pues sus animales se han adaptado de manera óptima a las circunstancias.

Sus aspiraciones en estos tiempos están bien claras. “Llevarlos hasta unas seis o siete libras en 45 días es la meta para entregárselos a la Empresa Avícola, y con disposición y sacrificio lo vamos a lograr”.

Los aciertos de este campesino lo llevan a diversificar las producciones y una prueba de ello son las parcelas dedicadas a los cultivos varios. Cuando su producción avícola concluya el primer ciclo, a los más de 40 días, “utilizaré la cama profunda en la que pernoctaban los pollitos como materia orgánica para vincular la agroecología con mis cultivos y tener mejores resultados”, manifestó el también agricultor.

En sus tierras cuenta con siete hectáreas de maíz, tres de yuca, una de frijol y una y media de plátano; pertenece al Proyecto Prodecor y se esfuerza en el cultivo del grano de maíz, vital para la sustitución de importaciones y la alimentación de las aves.

Su esposa Arelis Saldívar, junto a él, contribuye a lograr éxitos. En conjunto, además de los cuatro mil pollos de ceba que atienden, llevan adelante una agricultura alternativa para la crianza de 500 pollitos del tipo semirústicos, dirigidos a la producción de huevos; y otros mil camperos, para carne, cuyos rendimientos pondrán a disposición del Consejo de Defensa para el consumo del pueblo, porque ante la Covid-19 todo lo que hagamos en la producción de alimentos es de impacto nacional.

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