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ahorroLas Tunas.- En unos días cierra el 2019, signado en los últimos meses por un déficit considerable de combustible, consecuencia del recrudecimiento absurdo del bloqueo económico, financiero y comercial del Gobierno de Estados Unidos contra Cuba. De cara al nuevo año el ahorro seguirá siendo premisa indispensable.

Ya lo ha manifestado en más de una oportunidad el presidente de la República Miguel Díaz-Canel Bermúdez, hay que conservar las medidas tomadas a raíz de la contingencia energética del mes de septiembre: “No hace daño mantenerlas, pues más que limitar dan posibilidades; no hace ningún daño luchar por la eficiencia; no hace ningún daño luchar por el ahorro; no hace ningún daño desplazar la demanda en el horario pico”.

Ante ese llamado es evidente la positiva reacción popular desde los colectivos laborales, estudiantiles y las comunidades; no obstante, aún persisten reservas en los hogares para no despilfarrar electricidad. Un poco más de orden y pensamiento común pueden llevar a la contribución indispensable y, por ende, evitar consecuencias que van más allá de las finanzas empleadas en el pago del servicio.

Otro tanto ocurre con el uso racional del agua, recurso por demás en agotamiento, debido al deterioro del medio ambiente y de los efectos del cambio climático. Si bien es cierto que las administraciones tienen mucho por hacer en el mejoramiento de las redes de abastecimiento para evitar salideros, la ciudadanía puede apoyar en casa consumiendo la necesaria.

A veces pensamos que ahorramos, y al escuchar de este asunto apuntamos que se trata de una reiteración innecesaria; sin embargo, la realidad indica lo contrario, falta más conciencia para actuar coherentemente.

El ministro de Economía Alejandro Gil Fernández considera sobre el tema que ahorrar “no significa suspender actividades, sino tomar medidas para hacer lo mismo con menos combustible”. Pensar como país, es máxima también para nuestra morada.

Las familias tenemos el deber de cooperar e incluso, proponer en los barrios y comunidades cómo utilizar racionalmente los recursos. Se trata de una batalla de todos los cubanos porque las afectaciones al final no excluyen a nadie; de ahí que urge tomar cartas en el asunto y hacer un poco más en las viviendas, centros de trabajo, en fin, en el entorno en que nos desenvolvemos.

Cierto es que cada cual paga lo que consume, pero ¿y el Estado? ¿Cuánto le cuesta al Gobierno generar un kilowatt de electricidad? Razonemos y entonces entenderemos por qué se precisa economizar esa energía de cara al nuevo año.