vilma 80Las Tunas.- Se me antoja que las flores que amó tienen que ver con la esperanza renovada de este 18 de junio, cuando el país, con excepción de La Habana y Matanzas, entran en la primera fase de igual etapa de la recuperación pos-Covid-19. Se me antoja porque las tuneras y cubanas nos detendremos a defender con garras la victoria y Vilma Espín, nuestra heroína, dejó esa certeza al decirnos adiós hace 13 años.

Tal fue su empuje y confianza en la mujer que entregó sus largos años de trabajo y espíritu revolucionario a proteger la familia, la niñez y la juventud, pilares que cobran dimensiones extraordinarias en el presente esperanzador que devuelve hoy a la vida una parte mayoritaria de la nación. Salvaguardar la salud del núcleo primario de la sociedad y sus miembros más jóvenes deviene prioridad, y las féminas son las mayores protagonistas.


Otra coincidencia histórica revitaliza las enseñanzas de la líder eterna de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), organización muy activa en estos tiempos de batalla para combatir la terrible pandemia aquí y en otras regiones del mundo, donde el internacionalismo y la solidaridad honran su memoria y hacen pedestal de su ejemplo cotidiano.


Las flores, sí, en estos meses en los que la lluvia sana, por suerte, nuestra tierra son símbolos de la alegría que reina hoy, cuando el homenaje por el aniversario 13 de su muerte se apuntale en esa cadena de voluntades patrióticas por mantener con esfuerzo y dedicación el trabajo propio y colectivo, controlar la Covid-19. Es la mejor y única manera de recordar a la guerrillera inmortal que es Vilma Espín Guillois.

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