padres3

Las Tunas.- Llegó tu Día papá, y es hermoso decirte que te amamos y eres el horcón de los caminos, aunque este domingo no podamos irnos de paseo o reunirnos mucho en casa del abuelo.

Somos felices en esta bella dimensión de los encierros por la pandemia, y tú, celador innato de la familia, nos explicas y te esfuerzas por armarnos los mejores tiempos, en un nuevo renacer de convivencia que agradecemos a este inquieto “impasse” que trastocó nuestras enquistadas rutinas.

Ahora los juegos van con calma, aprendo más de ti, dormimos siestas, hacemos fortalezas del “team” de la confianza, y hasta los abrazos y besos prohibidos son más largos y dulces. Ya no eres solo “mi papá de noche”. Tu mano amiga está cerca para todo y los regaños parecen adormecerse en las esquinas del cuarto. ¡Y qué decir de esos sentimientos que multiplican los padres de mis compañeros y vecinos! Ellos me reafirman lo bello que es sentir un sano orgullo, cuando por razones diversas marchan a otros países o siguen en sus labores, sin descanso.

Felicidades, papi. No eres cualquiera, como dice tía Ñaña. Eres mi padre. Lo que cuenta es esto de sentirte mío y andar de manos y brazos por el mundo. Gracias por ponerte a la altura de mis años, aun cuando la vida no fue ideal y marcó ciertas distancias. Bravo eres en sostén y ejemplo, digno desde el sacrificio y la entrega, perenne en tus consejos y alertas, infinito en tu amor y señal entre los espirales del destino.

Vale mucho que estés aquí, crecido en los roles más íntimos. Más dador de afectos y cómplice en estos meses, en los que levantaste las columnas de nuestro hogar y, en amores auténticos, revertimos la posible soledad en compañía, matamos las añoranzas del “después” con el privilegio de ser semillas, flor y fruto. Esto, papá, como mismo dices, es la hermosa rendición de la pandemia: ¡Nos hacía falta el tiempo completo de encontrarnos!

Venga acá, amigo, abra el pecho… Ahí le van sus cosechas amarradas, en este fuerte abrazo que alargamos, con todos, en una sinfonía de memorias y cariño. Lo ganaste a golpe de batallas y sudor, con tus luminosas manos ásperas. Felicidades, muchas, en este Día de los Padres. Ya no podré decir que eres “de noche”. Gracias por ser y estar aquí, papá. Mi beso es pueblo.

Escribir un comentario