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Las Tunas.- La provincia de Las Tunas regresa paulatinamente a la normalidad, inmersa en la fase inicial de la primera etapa de recuperación pos-Covid-19, y para el sector agropecuario cambian muy poco sus rutinas, pues desde antes del comienzo de la pandemia se imponía un enorme reto: incrementar la producción de alimentos.

Dicho así parece cosa fácil; pero de las palabras a los hechos hay gran distancia. Y es que, el camino no es de rosas, ni para el cultivo de diferentes especies ni para la crianza de animales, porque no son suficientes los fertilizantes químicos y el combustible para el laboreo de la tierra y también faltan algunos recursos para la ganadería, como el pienso y los medicamentos.

En los ocho municipios tuneros, los campesinos y trabajadores estatales continúan la siembra de diversos cultivos varios, especialmente de las viandas, ideales para satisfacer el apetito, más en estos momentos en los que al país se le dificulta importar arroz por la crisis sanitaria internacional y el recrudecimiento del bloqueo estadounidense contra Cuba.

Las unidades productoras también priorizan los renglones de ciclo corto como las hortalizas y los granos, pues luego de las cuantiosas afectaciones ocasionadas por el Megalurothrips usitatus (trip del frijol), se decidió que Las Tunas, junto a Holguín, garantizaran la semilla que necesita el país para las plantaciones.

A la vez que se siembran unas 17 mil 946 hectáreas, como parte de la campaña de primavera, acometen otras acciones para multiplicar las cosechas, porque ante la falta de abonos, plaguicidas y fertilizantes químicos, se supone que haya menos rendimientos que en circunstancias normales.

La consolidación de los rubros exportables habituales como la miel de abejas, el carbón vegetal y el tabaco, y la búsqueda de otras posibilidades de venta en el exterior también son parte del quehacer del sector agropecuario, unido a la sustitución de importaciones de alimentos; entre ellos, leche, carnes, granos y frutas.

En el actual período se mantienen las inversiones que realizan en la unidad empresarial de base José Mastrapa para multiplicar la producción de huevos, el montaje de dos silos en la zona arrocera de Camagüeycito, la construcción de la fábrica de conservas del municipio de Jobabo y la planta para el beneficio, secado y empaque de granos, con capacidad para 60 toneladas cada día de frijol y maíz.

Otros importantes retos están en garantizar el alimento animal para la temporada de intensa sequía, completar los canteros ociosos en la Agricultura Urbana y fortalecer la labor de la Empresa de Acopio para que no haya pérdidas de surtidos agropecuarios y que el pago a los productores estatales o privados se realice en el tiempo establecido.

Además, se requiere aplicar las prácticas agroecológicas para el mejoramiento de los suelos, la diversificación de los cultivos, el uso óptimo de los recursos, la consolidación de los polos productivos y la vigilancia de todos los factores para que las cosechas tengan un destino seguro que no dé cabida a acciones ilícitas.

En las diferentes entidades se mantienen el teletrabajo y el trabajo a distancia, así como el distanciamiento social en determinadas actividades como la producción de tabacos para el consumo nacional y la exportación.

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