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Las Tunas.- La Salida es el nombre y bien pudiera ser un guiño a la realidad. Sí, porque esta finca integral, ubicada en la vía que conduce desde la ciudad de Las Tunas hacia el municipio de Manatí, poco a poco, sale del olvido y donde otrora hubiera un basurero y reinara el marabú, ahora florece la agricultura.

Como un ave fénix, el sitio resurge del letargo y el abandono para integrar los dominios de la unidad empresarial de base Granja Urbana, en el municipio de Las Tunas. No son tiempos de dejar al azar o a la ociosidad tierras necesarias y valiosas para la producción de alimentos.

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Dagoberto Mena Alicio, ingeniero agrónomo y jefe de la unidad, está feliz; empieza a recoger la cosecha del esfuerzo y aunque resta mucho por hacer, sabe que con trabajo es posible convertir en realidad las aspiraciones de hoy.

‟Se ha hecho una labor integral con la Agricultura Urbana y en solo dos meses, con la ayuda del Gobierno local, apreciamos una transformación total. Tenemos cuatro hectáreas plantadas y ya poseemos frijol caupí listo para ser recogido, calabaza y una hectárea de boniato que debe rendir para el mes de agosto. Además, sembramos quimbombó y melón”, explica.

La finca incluye un módulo pecuario. Donde antes hubo una vaquería de la cual solo quedan vestigios, crece ahora la voluntad de sacarles a estos terrenos el mayor provecho.

‟Ya hay unas cuatro hectáreas listas para sembrar plantas proteicas destinadas a los animales, como la moringa, la morera y la tithonia, además de otros pastos. En este sentido, contamos con una pareja de conejos y tenemos una yunta de bueyes. En el futuro quisiéramos criar patos, pollos y ovejas. Por otra parte, ya disponemos de la madera para la confección de las naves”.

Casi 30 años de labrar, regar, cosechar y velarle el sueño a la tierra, tiene este hombre natural de Santiago de Cuba, pero tunero de corazón y conocedor de las salvadoras propiedades de la flora. Dagoborto también dirigió la UEB Plantas Medicinales y hasta La Salida quiere transportar ahora esa sapiencia, pues planea cultivar té de riñón, orégano, manzanilla dulce y así… Por lo pronto, ya tiene 31 carreras de girasoles.

‟Lo que quisiera es que la finca se mantenga, si logramos el resultado será para la población y las familias de los trabajadores. Creo que así todo el mundo se sentirá contento con este sitio, que antes era un vertedero”, subraya.

VÍCTOR, JUVENTUD Y DESEOS DE HACER

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A Víctor Andrés Gómez Montero lo mueven nobles fines: quiere incrementar la producción de alimentos y, también, salir adelante. Tiene tan solo 21 años y está al frente del módulo pecuario de esta finca integral. Su juventud sorprende y es aliento para confiar y depositar en los pinos nuevos responsabilidades de peso social.

Víctor expresa poco, mas sí lo necesario: ‟Ya tenemos tierras rotuladas para sembrar calabaza y yuca. Quisiéramos hacer una crianza de conejos, para lo cual damos los primeros pasos, y una de ovejos. La fuerza de trabajo es poca, pero buscamos obreros que se nos unan en este propósito. Nuestro objetivo es avanzar todo lo que se pueda”.

El amor por la tierra, comenta, no le viene de familia, tampoco de estudios; lo goza y ya. Con sencillez y naturalidad destaca: ‟Me gusta trabajar en la agricultura, me siento bien y voy asumiendo la responsabilidad. Los obreros están contentos conmigo, porque ven que yo quiero mejorar y que esto avance. Ellos preguntan qué hay que hacer y ven cómo me pongo con ellos a trabajar. Y lo que tengamos que emprender, tiramos pa’lante”.

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