jóvenes por la vida 4Las Tunas.- Marianny Velázquez es cuadro de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) en la Zona 6 del municipio cabecera de la provincia de Las Tunas. Tiene una sonrisa amplia y ha participado en casi todos los trabajos productivos que han organizado hasta ahora las brigadas Jóvenes por la Vida de esta ciudad.

“Almendares, Veguita, finca La salida…”, enumera, y la escucho en silencio. La lista supera los 14 sitios. Sé que la mayoría de ellos están directamente ligados a la producción de alimentos, porque en ese particular están centrados los desvelos de la organización en el territorio.

“Salimos desde la sede de la UJC en el municipio sobre las 6:30 am y tratamos de ser puntuales para llegar lo más temprano posible al campo. El esfuerzo mayor del trabajo se hace en las mañanas. Ya en las tardes, después de la merienda, estamos encima de los camiones, para el regreso.

“Siempre dejamos un ratico para conversar con los vecinos, hacer un pequeño acto en el que reconocemos a quienes se han destacado más en la jornada e intercambiar con los jóvenes de cada comunidad que se nos suman con verdadero entusiasmo.

“Hay que destacar que no vamos solo militantes de la organización. Muchos jóvenes que no forman parte directamente de nuestras filas se han acercado con disposición. También invitamos a quienes están en medio de los procesos de crecimiento y han respondido que sí con gran compromiso, dispuestos a ayudar”.

Como Marianny, más de tres mil muchachos aquí se han mantenido durante toda la pandemia en medio de un gran ajetreo. No por gusto las principales autoridades políticas y gubernamentales del territorio han reconocido el aporte mayúsculo de los jóvenes durante estos meses, especialmente de quienes, a través de 74 brigadas dispersas en toda la provincia, han llegado a los 31 polos productivos y han sembrado ya 109 hectáreas de viandas. También han dado su contribución en la plantación de caña, fundamentalmente en Puerto Padre, “Jesús Menéndez” y Las Tunas.

Pero no han sido estas las únicas tareas que llevan acá la sonrisa de las nuevas generaciones. Están dando el frente en la lucha antivectorial, el ahorro energético, la organización del transporte público, la distribución de medicamentos hasta la puerta misma de los más vulnerables, la limpieza de las escuelas, el litoral de algunas playas, ayudando en las pesquisas virtuales y otras muchas labores, siempre diligentes y comprometidos.

Sí, las brigadas Jóvenes por la Vida de seguro serán recordadas mucho tiempo después de que la Covid-19 sea historia en Cuba. Un ejército de rostros bisoños que también, como Marianny, son valientes de estos tiempos difíciles. 

 

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