Acto político en el Parque de Jobabo

Jobabo, Las Tunas.- Los sucesos del 26 de julio de 1953 fueron recibidos con gran efervescencia revolucionaria en la localidad de Jobabo, y posteriormente se hizo sentir el apoyo a la amnistía de los moncadistas.

El odio y el desprecio crecían en las masas con las elecciones fraudulentas, la desvergüenza, el abuso, la injusticia y con el golpe de estado de Fulgencio Batista se desata una ola de terror, obligando al pueblo a iniciar la revolución. En esos años surgieron organizaciones revolucionarias como la Juventud Ortodoxa, integrada por Marcelo Cuervo, Juan Salvador Hernández, José Regueiro, Luis Aguilar Reyes y otro grupo de jobabenses.

Esta organización, fruto del Partido Ortodoxo, realizó una ardua actividad revolucionaria y combatió directamente al régimen por medio de manifestaciones públicas en las calles, en el teatro Encanto y la propaganda, con la circulación de octavillas y manifiestos editados en las imprentas El Mundo de Jobabo, El Arte y El Veterano de Victoria de las Tunas. Entre algunos subtítulos se podía leer: "La Patria es ara, no pedestal", "Al pueblo de Jobabo", "Solo queda una esperanza".

El primer Comité de Protesta del central, el cual integró a más de 250 obreros, fue un ente necesario para lograr que el Gobierno excluyera al sector azucarero de una contribución obligatoria que exigía; tomó además, el acuerdo de hacer por conducto de la prensa y la radio un llamamiento general a todos los azucareros que se unieran a sus demandas. También se oponían a la donación de un día laboral que exigía el Gobierno para la realización de una obra maestra en la capital.

Conjuntamente con los principales dirigentes sindicales del sector azucarero, aparecieron figuras que se destacaron por su actividad contra la injusticia, como José Regueiro Fernández, quien comenzó a establecer contacto con Las Tunas, con vistas a organizar un fuerte movimiento en el poblado de Jobabo. Igualmente resaltó Eugenio Bandes Barrera, este recibió la orientación de crear un comité de jóvenes capaces de organizar diferentes actividades revolucionarias .

Cumpliendo las orientaciones de Antonio Pérez Herrero, en el mes de julio de 1953, con la naciente Generación del Centenario se creó el Comité Juventud Revolucionaria Martiana, en el que se aglutinaban destacados jóvenes como Eugenio Bandes, Ronal Bárton, Luis Herrera Rueda, Ricardo Estévez y Juan Hernández González.

Para su constitución se citaron a los compañeros que formarían parte de ese grupo, en el antiguo bar Casino, les explicaron el objetivo que perseguían: organizar actos políticos y revolucionarios en homenaje a José Martí, al calor de los aniversarios de su natalicio y de su caída en combate. Ese propio día se realizó una manifestación en el parque, en denuncia pública al robo, la malversación, las inmoralidades de la presidencia de la República. Se hizo especial énfasis en el ideario martiano, destacándose el amor a la Patria, el humanismo, el antimperialismo y su labor intelectual.

A raíz de estas luchas surgió una nueva organización: la Juventud 27 de Noviembre, encargada de desarrollar una serie de actos políticos, mítines de protesta por la explotación a la cual era sometida la población en los difíciles años de la República Neocolonial, intensificación de la propaganda contra el régimen y en apoyo a la amnistía de los moncadistas, lograda el 15 de mayo de 1955.

Después de creada la séptima zona y constituida la célula central del Movimiento Revolucionario 26 de Julio, esta tuvo distintas ramificaciones en barrios aledaños a la ciudad, entre ellas, se encontraba Jobabo; es por ello que en este propio mes se estableció contacto con Juan Pérez Herrero, jefe del sector obrero campesino, el cual impartió orientaciones precisas sobre los diferentes frentes de trabajo.

De esta forma, en la segunda quincena de septiembre de 1955 quedó creada la célula inicial del Movimiento Revolucionario 26 de Julio (MR- 26-7) aquí en Jobabo, en la parte posterior al quiosco de Antonio Benítez, bajo la orientación de Juan Pérez Herrero, desde Las Tunas. Su dirección la integraron: Marcelo Cuervo Fernández, presidente; Ricardo Estévez de Prada, secretario organizador; Eugenio Bandes Barrera, finanzas, Luís Herrera Rueda, propaganda, y José Regueiro Fernández, orientador general. Eloy Rodríguez, El Coreano, Segundo Albiol, José Couso Medina, Eloy Fernández Bieito y Manuel García Montero, Nené, figuraron entre sus primeros miembros.

Esta célula comenzó a realizar una ardua y discreta labor de captación, distribución y estudio secreto de La historia me absolverá y los manifiestos 1 y 2 del 26 de Julio, la colocación de carteles contra el régimen, afectaciones del alumbrado público y otros sabotajes, confección de brazaletes y uniformes, recogida de armas y venta de bonos.

Como fruto del trabajo proselitista se incorporaron María Florinda Caraballo Ortega, Florita, quien posteriormente se sumó al Ejército Rebelde bajo las órdenes del capitán Ángel Salgado, El cojo Salgado, e integró la Columna 12. Se sumaron: Concepción Regueiro Fernández, Conchita, Dalita Martínez, Ana Almeida, Elsa Arévalo, Lorenzo Justiniano Mora, Delfín Vallejo, Tito Rodríguez, Luis Aguilar Reyes, Juan Hernández González, José Ramón Bandes Barrera, Fonguili - posteriormente coordinador del Movimiento-, José López Diéguez, Luis Mejías, Rosendo Arteaga, Jorge Ordóñez, Alcides Domínguez, Antonio Rodríguez, entre otros.

Esta fue la reconocida por documentos oficiales de la célula central y a través de la historia oral contada por combatientes y la población. Además, un gran número de colaboradores se vincularon con este grupo en las actividades revolucionarias, mas resulta imposible relacionar sus nombres.

A finales de 1956, fue constituida otra célula en Mejías, perteneciente al Barrio 10, Ojo de Agua, con Eliades Ávila Acosta (mártir), como principal dirigente e integrada además, por Leonardo Gamboa Téllez (mártir), Vitaliano Martínez, Alfredo Reyes Fillor, Ramón Mora Oliva (mártir), Felino Hernández Hidalgo (mártir), Guillermo Facundo Meriño ( mártir), Ángel Ávila Leyva (mártir ), Walfrido Ávila Ávila, y otros. La misma desempeñó un rol importante, debido a que Eliades, a través de un estudiante de Santiago de Cuba nombrado Argelio Rodríguez, miembro del M-26-7, estaba al corriente de la situación en la dirección provincial, traía proclamas, postales fotográficas de Fidel y Martí, y otros materiales de propaganda revolucionaria.

Según afirma Nelson Marrero Pupo en su libro Apuntes biográficos de mártires tuneros (1956-1958) fue constituida una célula en El Níspero en esa etapa, estuvo integrada por Melanio Ortiz Rodríguez, Eligio Fonseca Figueredo y Juan Evangelita Espinosa González, entre otros, quienes conjuntamente con sus restantes compañeros llevaron a efecto un arduo trabajo en la recogida de armas y minuciones, venta de bonos y sabotajes.

En ese período se creó la célula de Ojo de Agua de Los Melones. Figuraron entre sus miembros: Antonio Cordero, Rodilio Leyva (traidor) y Edilberto Rodríguez, solo por mencionar algunos. Se ha verificado la existencia de una en La Trocha, de la cual la mayoría de los integrantes coinciden con los combatientes de esa zona que engrosaron después las filas del Ejército Rebelde, estaba ubicada en el Barrio 15, San José de la Plata. Por separado, estas últimas desarrollaron actividades similares que desembocaron en la guerrilla de Carmenate, al producirse el alzamiento armado el 31 de marzo de 1958 en apoyo a la huelga del 9 de abril.

El trabajo de las células de Jobabo a partir de la segunda mitad de 1955, fue simultáneo a las actividades realizadas por el Partido Socialista Popular. Es digno mencionar la labor desplegada por Enrique Casals Villareal, colaborador principal del periódico Hoy, encargado de recibirlo y circularlo en la zona; dirigió la distribución de otra propaganda como el Magacín infantil, donde se divulgaban las ideas de José Martí y de otros próceres por la independencia. Por sus ideas y accionar revolucionario y comunista integró las filas de los mártires de las Pascuas Sangrientas el 25 de diciembre de 1956.

Durante este período fue intensificada la propaganda contra el régimen, se recibió de la dirección provincial el documento: Manifiesto no.1 al pueblo de Cuba, firmado por Fidel desde el exilio, con el mismo se realizó un recorrido similar a La historia me absolverá.

En la labor de divulgación tuvo una amplia participación la imprenta El Mundo, donde se reproducían distintos documentos que surgían como iniciativa de la dirección de la célula principal en la zona, continuaron circulando las llamadas octavillas, ya conocidas desde su distribución por la Juventud Ortodoxa en años anteriores.

En general, las actividades fundamentales del Movimiento Revolucionario 26 de Julio en Jobabo estuvieron dirigidas a incendios y/o voladuras en puentes de los ferrocarriles, como la quema de un puente en el ramal de Macagua, otro en el que va de Jobabo a Jobabito, entre El 60 y La Octavia; también fue destruido el puente de madera del ramal Martí-Bayamo, sobre el río Birama, y la caseta del paradero de Chucho Madera. Provocaron interrupciones en los tendidos eléctricos, telegráficos y telefónicos entre Jobabo y Elia (hoy "Colombia") y colocaron banderas del 26 de Julio en diferentes lugares; se manifestaron contra la tiranía en el teatro, regaron puntillas en las calles al tiempo que realizaron la venta de bonos para recaudar fondos.

*Fuente: Archivos del Museo Municipal de Jobabo. Investigaciones de historiadores jobabenses, entre los que se encuentran Esteban Felipe Yero Rosales y Belkis López Ramos.

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