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Las Tunas.- A unos 20 kilómetros de la cabecera del municipio de Jesús Menéndez, en la provincia de Las Tunas, y tras un camino que ahora está en mejores condiciones que el pasado año, se ubica un lugar precioso en su geografía, y en la gente que lo habita: la playa La Herradura, un paraíso de arenas blancas y aguas poco profundas que da la bienvenida a quienes lo visitan.

Por estos días es constante el ir y venir de las personas por una comunidad que siempre tuvo residentes; pero que ahora los multiplica porque estamos en verano y en estos meses, muchos vacacionistas llegan al litoral, para pasar el día, o para descansar algunas jornadas en las viviendas que se alquilan o en la villa de igual nombre, perteneciente a la Empresa de Alojamiento.

Precisamente en ese lugar esboza su sonrisa Dairis Avilés Castillo, la administradora de una entidad que pone su empeño para que cada jornada sea inolvidable y que ahora luce una imagen renovada, luego de un amplio proceso de reconstrucción y mantenimiento.

laherradura1"Hicimos una reparación en toda la villa, en sus 10 habitaciones. Se repararon los desconchados interiores y exteriores, e instalamos el falso techo. Pintamos todos los locales y garantizamos el mobiliario. Las áreas verdes tienen otra imagen y la impresión es diferente.

"Aquí tenemos el avituallamiento y la alimentación; o sea, desayuno, almuerzo y comida, además de las ofertas gastronómicas que brindamos en los diferentes puntos de la unidad.

"Los trabajadores tienen el compromiso de atender perfectamente a todos los vacacionistas que vengan a la instalación para que se vayan satisfechos y quieran regresar. Hasta el momento, las personas se han ido con muy buen criterio del colectivo".

También sonríe todos los días Flor Santiesteban Almaguer, la administradora del Ranchón y el alma de La Herradura. Así la llaman muchos y no porque tenga las propiedades de los inmuebles, sino porque está detrás de cada proceso en ese asentamiento costero y durante varios años ha sabido guiar a muchas personas, con la premisa de que el cliente siempre tiene la razón y merece ser atendido con cortesía y respeto.

Por eso nadie regresa a su hogar sin consumir un pescado frito o los sabrosos dulces que hacen allí mismo, gracias al ingenio de quienes nunca se rinden.
"Nuestra intención es dar buen servicio al pueblo. Acabamos de pasar por una etapa difícil debido a la enfermedad Covid-19 y hubo que cumplir con un aislamiento social. Ya estamos en la tercera fase de la etapa recuperativa y las personas necesitan recrearse, más los niños y los adolescentes, que han sido disciplinados.

"Queremos que en estas semanas se sientan bien y se diviertan, aunque cumpliendo con las medidas higiénico sanitarias. Por eso, les vamos a dar lo mejor que tengamos y lo mejor que podamos elaborar, de comida y repostería.

"Los recursos no son abundantes, pero los multiplicamos. Tenemos una innovación para hacer croquetas. Somos capaces de elaborar hasta dos mil unidades en el día porque es un alimento muy demandado. También ofertaremos jugo de mango, infusiones y almuerzos, además de varios tipos de dulces, pues la unidad está acostumbrada a hacerlos.

"El Ranchón seguirá siendo una opción ideal para las personas que viajen a La Herradura. No tengan dudas".aherradura ranchon2

Con esa seguridad que da Flor, muchos bañistas disfrutan de la arena, el viento y otros atractivos naturales de esa playa hermosa, la cual luce muy limpia también por la mano del hombre, ya que la Empresa de Servicios Comunales se encargó, no solo de ubicar sombrillas, sino varios cestos para la recogida de desechos sólidos.

Asimismo, los vacacionistas olvidan sus rutinas cotidianas porque desde la orilla maravillosos seres vigilan sus actos, con especial cuidado para los niños, quienes no tienen percepción de riesgo.

Son los salvavidas, muchachos jóvenes y fuertes que no se dejan lastimar ni por el persistente brillo del mar ni por la rudeza del sol sobre su piel. Uno de ellos es Dennis Utria Barrera, quien tiene sus mejores armas en sus ojos, las piernas y los brazos… para vigilar, correr y nadar.

"La tarea principal es prevenir ahogamientos. Y la otra, tratar de mantener el distanciamiento físico entre las personas, por la situación que tiene el país con la enfermedad Covid-19. Si por casualidad llegara algún enfermo habría menos riesgos.

"A veces, los padres se descuidan de sus niños y hay que tener más vigilancia. Algunos se ponen a tomar, a divertirse y se olvidan. Y a ellos hay que estar mirándolos todo el tiempo.

"En este verano actuaré igual que el año pasado. Estaré pendiente porque me gusta que todo el mundo venga a la playa y disfrute y se vaya por la tarde sin tener problemas".

Ya concluye el mes de julio. Pero aún agosto se presenta como una oportunidad para los que todavía no han llegado a este sitio, donde esperan Dairis, Flor, Dennis y muchos otros, empeñados en que el corazón de los visitantes quede prendado de la sencilla playa que, en forma de herradura, jamás podrá olvidarse.

 

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