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Moscú.- Rusia rechazó hoy la injerencia de Estados Unidos en asuntos internos de Venezuela, al comentar declaraciones del jefe de la diplomacia norteamericana, Michael Pompeo, sobre los esfuerzos para lograr un cambio de Gobierno en la nación suramericana.

Los argumentos de Pompeo sobre pretensiones de un cambio político en Venezuela son un reconocimiento de la campaña de Estados Unidos para desestabilizar la situación en naciones soberanas, denunció la vocera de la Cancillería rusa, Maria Zajarova.

Aquí tenemos un ejemplo de cómo la Casa Blanca interpreta el derecho internacional. Pompeo, con apenas dos frases ofreció la base para demostrar la necesidad de la aprobación en Rusia de una ley sobre los agentes extranjeros y la creación de una Internet soberana, explicó.

En vano los embajadores estadounidenses intentaron convencer a la opinión pública sobre sus supuestas intenciones pacíficas y la legalidad de la actuación norteamericana al "exportar las libertades", apuntó Zajarova.

Las palabras de Pompeo sobre Venezuela constatan, además, que el país norteño nunca abandonó sus tácticas de inmiscuirse en los asuntos internos de otras naciones y de realizar cambios forzados de gobierno, afirmó la portavoz oficial.

A través de la "fuerza blanda", provocaciones y golpes de Estado, en cada caso se resuelve de forma diferente. La democracia y la construcción democrática de los estados se emplearon por Washington, durante décadas, para crear una situación interna favorable a la nación norteña, explicó.

Sin embargo, los procesos políticos internos que tenían lugar en toda una serie de países latinoamericanos tienen sus motivos y sus ritmos, comentó recientemente el ministro interino ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov.

Dada la delicada situación que se vive en la región, se intensificaron los intentos de Washington de adaptarla a sus intereses geopolíticos, al aplicar la teoría del "caos controlado", comentó el ministro ruso.

Son elementos de dicha política los intentos de cambiar los gobiernos incómodos u orientar "en la dirección correcta" a quienes no tienen una postura clara, alterar la dinámica de los procesos de integración regional e imponer modelos neoliberales e inflexibles, consideró.

En calidad de base ideológica, fue usada la Doctrina Monroe, subrayó el titular ruso.

Pero ocurrió algo inesperado por Washington: sus planes no dieron los frutos esperados. La región resultó ser más complicada y polifacética que los simplificados cálculos de Estados Unidos, destacó el diplomático.

Así, por ejemplo, a pesar de la fortísima presión con sanciones y la aplicación del método de "revoluciones de colores", no se logró llevar a cabo la "operación relámpago" contra Venezuela, Cuba o Nicaragua, acotó.

En condiciones de esta turbulencia regional es evidente la necesidad de que Rusia desempeñe un papel más significativo en los asuntos latinoamericanos, opinó el jefe de la diplomacia rusa.