
El Senado de Paraguay destituyó este viernes a Santiago Peña como presidente de la República tras un juicio político de menos de 10 horas, con el voto unánime de los 44 senadores. Peña fue acusado de ser responsable del fraude financiero del Ueno Bank, entidad liquidada por el Banco Central que dejó sin ahorros a casi tres millones de personas, el 60% de la población adulta del país.
El Ministerio Público ordenó su detención y quedó bajo arresto domiciliario a disposición de la justicia. La misma noche del viernes, el vicepresidente Pedro Alliana fue juramentado como nuevo jefe de Estado.
Previo a la destitución, Peña intentó presentar su renuncia, que le hubiera permitido ser senador vitalicio y garantizado fueros, pero los legisladores no la aceptaron. Solicitó una prórroga de 72 horas para preparar su defensa, que le fue negada; le dieron apenas media hora. Finalmente, no compareció al juicio y envió a sus abogados Adolfo Ferreiro y Ricardo Preda, quienes alegaron ”imposibilidad material de defensa” y cuestionaron la validez del procedimiento. Ninguno de sus argumentos prosperó.
Pedro Alliana, de 52 años, nació en Pilar y fue gobernador de Ñeembucú y presidente del Partido Colorado. Enfrenta denuncias por presunto nepotismo y tráfico de influencias, y está incluido en la denuncia penal por el vaciamiento de Ueno Bank. Gobernará hasta el 15 de agosto de 2028 y no podrá presentarse a la reelección.
Miles de ciudadanos se concentraron frente al Congreso y celebraron la destitución entre banderas y la canción Patria querida. El senador opositor Rafael Filizzola calificó a Alliana como ”otro personaje cómplice de lo ocurrido, que responde a los intereses de su mentor y padrino Horacio Cartes”.