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Hanoi.- Vietnam redujo hoy a 35 los enfermos activos de Covid-19, eslabonó 46 días sin contagios autóctonos y se mantuvo como uno de las pocas naciones que con más de 300 casos no lamenta una sola pérdida humana.

Según informó la comisión nacional encargada de contener la pandemia, ya en el país están libres del síndrome respiratorio agudo severo 293 de los 328 infestados con el SARS-Cov-2 desde la detección de los primeros casos hace más de tres meses.


Considerando la alta contagiosidad del virus, la larga frontera de Vietnam con China, y los intensos intercambios comerciales y turísticos entre ambos, muchos pensaron que la nación indochina sería invadida por el mal.


Pero el gobierno tomó a tiempo las medidas necesarias para frenar la pandemia y ya la declaró controlada en lo fundamental, con lo que llamó a la población a dar la batalla por la recuperación económica dentro de una "nueva normalidad" que implica la observancia de ciertas medidas preventivas.


Las estadísticas corroboran que la enfermedad, en efecto, está bajo control: Vietnam no reporta infestaciones internas desde el 16 de abril, pues los 188 casos detectados desde entonces son nacionales regresados el extranjero como parte de la política del Estado de no dejar a nadie atrás.


Obviamente el proceso de repatriación complicó las tareas de prevención y control, pero las autoridades sanitarias someten a minuciosos chequeos a los recién llegados en cuanto ponen pie en los aeropuertos, y den positivo o no, los someten a cuarentenas de dos semanas bajo estricta observación médica.


A resultas de ese minucioso trabajo, a la fecha están bajo aislamiento preventivo más de siete mil 200 personas, casi todos regresados del extranjero.


Vietnam también ha dado una ejemplar batalla porque la Covid-19 no le gane una sola víctima mortal y hace unos días dio de alta a uno de sus casos más difíciles, una mujer de 64 años cuya vida estuvo en peligro más de una vez.


La paciente fue tratada con oxigenación por membrana extracorpórea, una máquina de derivación corazón-pulmón (ECMO) que bombea la sangre fuera del cuerpo y la devuelve oxigenada, para dar descanso a aquellos órganos. En el proceso sufrió tres infartos, por lo que los médicos a su cargo debieron trabajar muy duro para salvarle la vida.


Otro ejemplo es un británico de 43 años contratado como piloto por Vietnam Airlines y considerado el caso más grave de cuantos han sido atendidos en el país.


El hombre padece de obesidad, de un trastorno de coagulación de la sangre y de un síndrome de tormenta de citoquinas, una respuesta inmunológica tan intensa que en vez de defender al cuerpo actúa contra este.


Por más de un mes, estuvo conectado a un ECMO y los especialistas consideraron realizarle un trasplante de pulmones, pero de momento no parece necesario porque desde hace días evoluciona esperanzadoramente.

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