putin 580x326Con una asistencia de 67,97 por ciento y un respaldo de 77,97 puntos a la reforma constitucional en un reciente referendo, Rusia da otro paso para consolidar su soberanía y criterio propio, incluso en la arena internacional.

Ideas como la supremacía de la Carta Magna por encima de decisiones de tribunales internacionales, la demarcación clara de la integridad territorial, la defensa de la verdad histórica y monumentos o el matrimonio como la unión de un hombre y una mujer, hablan de eso.

En medio de las corrientes liberales de moda en el orbe, Rusia aparece con voz propia al dejar plasmado en su reformada Ley Fundamental criterios que resaltan su identidad nacional, incluida la defensa de la lengua rusa y de su patrimonio cultural, consideran expertos.

Por otro lado, a contrapelo de deseos y planes venidos desde el exterior, pese a las limitaciones de la pandemia de la Covid-19, Rusia, en siete días de votaciones, logró una asistencia a las urnas incluso mayor que el 67,54 por ciento de las presidenciales de 2018.

Además de echar por tierra planes de la oposición fuera del Parlamento, reunida en la plataforma Golas (Voz), con un probado financiamiento desde el extranjero, de reducir al máximo la participación, el voto fue un claro respaldo a Vladimir Putin.

El Kremlin de inmediato consideró los resultados del referendo como un gran éxito, pues el estreno mundial de unas elecciones de siete días para evitar la aglomeración en los colegios electorales de más de 108 millones 648 mil empadronados, sobrepasó los resultados de asistencia esperados.

A ello se agrega el empleo del voto electrónico (“Elector móvil”), puesto en práctica de forma experimental en esta capital y en la provincia de Nizhegorod, y en el que participó el 93 por ciento de entre casi dos millones de inscritos para esa modalidad.

El llamado de Golas a permanecer en casa, como se hizo en el momento más difícil de la pandemia, pero esta vez para boicotear los comicios, acompañado de cientos de noticias falsas, más bien llevó a que gran parte del voto en contra quedó fuera de las urnas y solo logró 21,27 puntos.

Además, de reafirmar su actitud cívica, al tratarse de la Carta Magna, la mayoría de los rusos pareció mostrar con su participación un respaldo mayoritario a la gestión de Putin, pues fue él quien demando llevar los cambios en la Constitución de 1993 a una consulta popular.

Sin existir un mínimo de asistencia para validar el plebiscito, el 67,97 por ciento logrado confirma que la población está de acuerdo en la propuesta de dar al actual jefe de estado ruso una oportunidad para presentarse en las elecciones presidenciales de 2024.

Aunque Putin por ahora evita definir su posición respecto a una candidatura dentro de cuatro años, tampoco descarta esa posibilidad.

El mandatario es visto como símbolo de estabilidad para esta nación de las últimas dos décadas, comentan expertos.

Al menos 11 de las decenas de enmiendas aprobadas por ambas cámaras de la Asamblea Federal están relacionadas con el trabajo estatal, con prerrogativas para la Duma (cámara baja), al decidir sobre la composición del Gobierno propuesto por el mandatario.

El Consejo de la Federación (senado) se le deberá consultar los cargos para los llamados ministerios de la fuerza, mientras el Tribunal Constitucional podrá revisar si alguna ley responde a los criterios de la Carta Magna, entre otras funciones.

Además, el candidato presidencial debe tener 25 años de residencia continúa en Rusia, más de 31 años y carecer de otra ciudanía o propiedades en otras naciones, algo que también se exigirá a funcionarios estatales de otros niveles.

Dejar atrás criterios por los cuales se escribió la Ley Fundamental de 1993, en tiempos internos convulsos y con la mirada puesta entonces en la opinión de Occidente, constituye ahora un paso más para reafirmar un criterio soberano de Rusia en su condición de actor internacional.

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