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OIT Guy Ryder

Ginebra.- El director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Guy Ryder, advirtió hoy que el mercado laboral atraviesa una crisis sin precedentes a nivel global, como consecuencia de la pandemia de la Covid-19.

Al intervenir en una cumbre mundial virtual, organizada por la entidad a su cargo, Ryder afirmó que varios líderes mundiales solicitaron una estrategia integral para contrarrestar el impacto del nuevo coronavirus.

De acuerdo con la OIT, los países de todo el mundo y la comunidad internacional en su conjunto siguen enfrentando los desafíos sanitarios, humanitarios y socioeconómicos asociados a la crisis causada por la Covid-19.

Mientras siga la pandemia, la organización consideró que las respuestas adoptadas en materia de políticas deberán aplicarse de forma eficaz como preludio necesario al retorno gradual y seguro al trabajo.

No obstante, ello no significa que se vuelva a un entorno laboral como antes, al menos durante el período en que persista el virus y no se disponga de una vacuna o terapia de acceso universal.

Según las más recientes estimaciones de la OIT, el número exorbitante de lugares de trabajo que cerraron en todo el mundo en respuesta a la pandemia redujeron en un 10,7 por ciento el total de horas trabajadas en el segundo trimestre del año.

Ello provocó la pérdida de 305 millones de empleos, si se toma como base una semana laboral de 48 horas.

Inicialmente la región más afectada fue la de Asia-Pacífico, pero actualmente es la de la América, seguida por Europa y Asia Central, dado que el epicentro del nuevo coronavirus se desplazó hacia el oeste.

Si bien en términos médicos la Covid-19 no discrimina, la OIT afirmó que en el mundo del trabajo la pandemia golpeó duramente a las personas más desfavorecidas y vulnerables, al tiempo que reveló las consecuencias devastadoras de las desigualdades.

En tanto, mil 600 millones de personas ven amenazados sus medios de subsistencia de manera inminente, dado que el ingreso medio en la economía informal se contrajo un 60 por ciento en el primer mes de la pandemia.

Esto provocó un aumento dramático de la pobreza y llevó al Programa Mundial de Alimentos a declarar en abril pasado que la próxima pandemia podría ser la del hambre.