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China se apresta para proceder ante las provocaciones de Estados Unidos en el tema Taiwán y sintetiza su determinación al revivir la frase “No digas que no te avisé”Beijing.- China se apresta para proceder ante las provocaciones de Estados Unidos en el tema Taiwán y sintetiza su determinación al revivir la frase “No digas que no te avisé”, escuchada previo a las hostilidades con India y Vietnam.

Esa expresión regresó tanto a artículos de prensa como a los debates de observadores locales que analizan las posibles respuestas de Beijing a la visita planificada por la presidenta de la Cámara estadounidense de Representantes, Nancy Pelosi, a Taipéi.

Primero la consigna circuló en 1962 cuando estalló el conflicto fronterizo de China e India, luego afloró como preámbulo de su confrontación con Vietnam en 1979 y ahora resuena en medio de altas tensiones que –a juicio de expertos- podrían desencadenar la reunificación de la isla sureña.

Yang Mingjie, miembro de la Academia china de Ciencias Sociales, dijo al diario Global Times que de concretarse el viaje de Pelosi, el Ejército Popular de Liberación (EPL) reaccionaría con el envío de cazas a interceptar su avión y declararía zonas aéreas y marítimas de restricción para ejercicios militares alrededor de Taiwán.

“Las respuestas de China serán sistemáticas y no se limitarán a escalas pequeñas, debido a la maniobra de Pelosi y el daño a la confianza política en las relaciones entre China y Estados Unidos”, indicó.

Wang Yunfei, otro experto en el tema, mencionó entre otras opciones al sobrevuelo en el aeropuerto donde aterrice la política norteamericana y luego en toda la isla, así como el despliegue de misiles frente a sus costas e inicio de simulacros de guerra.

Las prácticas –amplió- abarcarían el espacio que separa a Taiwán de Japón y de Guam, incorporarían armamentos electrónicos, cohetes de largo alcance, aterrizaje anfibio e incluiría un cerco al paso de tropas extranjeras.

Mientras, los participantes en un foro celebrado este viernes sobre el asunto coincidieron en que la respuesta china será más contundente a la de la crisis de 1995-1996 en el estrecho de Taiwán, porque ahora el país es más poderoso económico y políticamente.

También se baraja la salida del embajador chino en Washington y sanciones a quienes visiten Taipéi, junto a la previsión de un impacto devastador para la paz y la economía regional.

Wu Yongping, una voz reconocida de la universidad de Tsinghua, afirmó que incluso el gigante asiático aplicaría contramedidas integrales en lo militar, diplomático, económico y en la opinión pública.

“China puede convertir el incidente en oportunidad para tomar control (…) y seguir con el proceso de reunificación, y esa consecuencia debe asumirla la isla y Estados Unidos, pues la comunidad internacional verá claramente la provocación”, acotó.

Las autoridades de Beijing en los últimos días reiteraron la oposición al viaje de Pelosi y a todo tipo de intercambio oficial con Taiwán, mientras subrayaron la determinación a proteger la soberanía nacional y la integridad territorial.

En tanto, los militares de Estados Unidos dijeron que redoblarán las operaciones, el despliegue de personal, la presencia de equipos y vehículos de guerra en la región de Asia-Pacífico, ante temores de un posible ataque de China al avión de la legisladora.

Pelosi sería la funcionaria de más alto rango que viaja a Taiwán desde 1997 y el Pentágono prevé medidas adicionales de protección por si algún incidente o malentendido pone en riesgo su seguridad.

En ese contexto, la publicación “Preparando para la guerra” del EPL en las redes sociales recibió miles de comentarios en apoyo a la moral de esas fuerzas armadas y sus esfuerzos por defender la soberanía de China. (PL)