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Rosángela Jardines, receptora titular de la selección nacional de softbol contó a Juventud Rebelde que gracias a sus actuaciones en certámenes internacionales y en el campeonato cubano, recibió la posibilidad de estrenarse en Europa

La Habana.- Para el club ASD Polisportiva Caserta, su más reciente temporada en la Serie A1 del softbol italiano fue una auténtica pesadilla que, por suerte, terminó. Con el lastre de varias adversidades previas al inicio del torneo, finalizó la etapa regular con tres victorias y 17 derrotas, desempeño que lo ubicó en el último puesto del grupo B y como el segundo equipo menos ganador del certamen. Una pena para esta sociedad que archiva cuatro títulos (2009, 2010, 2011 y 2012) y dos copas de Italia (2009 y 2012).

Si predominaron las malas noticias para la tropa del mánager cubano Julio La Rosa, una muy buena fue el rendimiento de la tunera Rosángela Jardines, la mejor bateadora, por amplio margen, del conjunto casertani, quien promedió .377, produjo 26 imparables, ocho dobles y 13 impulsadas, anotó 17 veces, con ocho boletos y cinco ponches. Además, se apuntó siete bases robadas en diez oportunidades.

La receptora titular de la selección nacional, que en este circuito profesional también defendió el campo corto y el jardín central, le contó a Juventud Rebelde que gracias a sus actuaciones en certámenes internacionales y en el campeonato doméstico de la Isla, recibió la posibilidad de estrenarse en esta liga europea.

Afirmó que realizó una buena preparación en Cuba y luego la mantuvo allá. Esperaba este resultado individual, incluso, piensa que pudo ser un poco mejor, pero teniendo en cuenta el tiempo que permaneció sin jugar debido a la pandemia, se sienta supersatisfecha con lo conseguido. Consideró que le faltaron un poco más de empujadas, pero también estaba como primer bate y casi nunca llegaba su turno con corredoras en posición anotadora.

En cuanto al último lugar de su elenco, explicó algunos motivos, como que jamás pasaron de diez jugadoras en un partido -la mayoría inexperta-, existió poca ofensiva colectiva y la defensa fue regular, y perdieron varios juegos a un out de la victoria. Confesó que en la Serie A1, un evento con loable organización y buen nivel, cada uno de los 17 tropiezos del Caserta significaron para ella malos ratos.

La miembro del team Cuba desde el 2017 compartió equipo con la holguinera Saray Góngora. "Siempre es positivo tener a personas conocidas en el mismo plantel y más si es como en nuestro caso, que ella es lanzadora y yo catcher, lo que facilita más la dinámica. También nos apoyamos mucho fuera del campo. Con Saray no tengo la misma afinidad que con mi compañera de siempre, Anisley López, pero agradezco haberla tenido junto a mí en esta experiencia nueva para las dos".

Precisamente, gracias a la villaclareña López, Jardines pudo desempeñarse en el Campeonato Nacional de Guatemala, en 2019 y 2020 (no se terminó la competición por la Covid-19). Allí ambas reforzaron a la escuadra de Lanquetin, campeona por primera vez en la historia del torneo hace dos años.

En la máxima categoría del softbol italiano intervinieron en el 2021 seis cubanas: la tunera, Anisley Góngora, la santiaguera Yamelkis Guevara y las granmenses Yilian Tornés y Yarianna López.

"Pasarnos varios meses jugando en una liga como la italiana ha sido muy bueno para el desarrollo de nosotras y del softbol cubano. Enfrentamos a jugadoras de gran calidad, lo cual nos sirvió como preparación para los próximos compromisos internacionales en 2022, cuando la prioridad será el Clasificatorio, que otorga cupos para los Juegos Centroamericanos y del Caribe, Panamericanos y el Mundial. Hasta el momento se efectuará en Guatemala", concluyó.