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menesesLas Tunas.- En medio de todo el ajetreo febril que vive ahora mismo el estadio Julio Antonio Mella con el entrenamiento de los Leñadores de Las Tunas, el lanzador Alejandro Meneses es quizás el más feliz de todos, después de que una lesión en su brazo de lanzar lo obligara a parar dos largos años.

En ese lapso, agobiado por la incertidumbre y el dolor, vio incluso a sus compañeros convertirse en Campeones de Cuba. “Fue una combinación de alegría y tristeza: contento por los muchachos y triste porque estaba loco por estar con ellos y aportar mi granito de arena en la victoria”, cuenta el serpentinero de Bartle.

“Ha sido un proceso bastante complejo. La operación fue bien complicada, casi tres horas dentro del salón, y luego la recuperación de un año completo sin lanzar: sacrificio grande, fisioterapia, muchos dolores, pero gracias a Dios todo salió bien”, agrega.

“Es algo muy lindo volver a estar aquí con todos mis compañeros. Para eso trabajamos tanto, cada día de dolor y de esfuerzo fue solo pensando en estar aquí, y por suerte dos años después he podido volver a lanzar”, confiesa.

“Psicológicamente me siento muy fuerte, con mucha confianza, los entrenadores Correa y Félix me están ayudando mucho, y también el psicólogo. Además del recibimiento de mis compañeros, muy contentos todos con mi regreso. El resto depende de mí, de darlo todo como siempre para tener un gran resultado en esta Serie Nacional”, asegura el diestro de 24 años.

Sus entrenadores Rodolfo Correa y Félix Núñez coinciden en que parece recuperado por completo. El Látigo de “Colombia” nos dice que lo ve duro, sin problemas, mientras Correa considera que “ahora mismo no tiene ningún tipo de limitación en cuanto a su repertorio. Lo que falta, lo que tenemos que evaluar todavía, es su capacidad para imprimirle intensidad al trabajo del brazo, que es lo que generalmente se les hace difícil a los lanzadores que vienen saliendo de lesiones”.

Con experiencia internacional en el Panamericano Sub-23 del 2018, Alejandro Meneses podría comenzar echando una mano en el bullpen y, a medida que vaya recuperando sensaciones encima del montículo, comenzar a recibir más responsabilidades dentro del staff que hace dos años estaba destinado a encabezar.