Martes, 11 Junio 2019 09:49

El día que Cuba lloró a Teo

Escrito por Dubler R. Vázquez Colomé

Las Tunas.- Siete años después de que su muerte estallara en el mentón de todo un país, Teófilo Stévenson sigue siendo una presencia vital, de alegre recordación para quienes lo conocieron de cerca y calaron de primera mano su grandeza humana.

El 11 de junio del 2012 su corazón dejó de latir y nació la leyenda de Pirolo, el muchacho de Delicias que se empinó hasta la cima del Orbe con sus tres títulos olímpicos y mundiales. El mejor boxeador amateur de todos los tiempos, sin embargo, fue amado mucho más por su nobleza y sencillez.

Por eso volvemos hoy sobre esta crónica que explora en Teo, el gigante tunero que prefirió el cariño de los suyos por encima de cualquier bien material, el eterno niño que cada año regresa sonriente a su tierra, ajeno por completo al mito enorme que siempre será:

Cuentan que a la casa de Teófilo Stévenson en el reparto Flores, del municipio de Playa, la llamaban la "Embajada de Las Tunas en La Habana".

Dicen quienes lo conocieron más, que no soportaba ver a un tunero al pairo en la capital. Y que muchas veces, en lugar de buscar otra solución, sencillamente lo llevaba para su casa, lo acomodaba lo mejor posible, y si en la conversación salía a relucir Delicias y estaba mediada por el infaltable trago de ron, entonces la noche se estiraba y el mejor boxeador amateur de todos los tiempos se convertía en cocinero mientras armaba un juego de dominó que solo tenía dos reglas: él no podía perder y todos debían permitirle desgranar hasta la madrugada sus recuerdos y sus nostalgias.

Después de tantos años y de tanto recorrer el mundo, Teófilo era más feliz cuando regresaba hasta aquel muchacho medio díscolo y alegre al que todos llamaban Pirolo allá por los años 50 del siglo anterior. El niño que primero quiso ser pelotero, pero al que se le adivinaba otro futuro por la manera terminante en que resolvía con los puños las reyertas en las que solía meterse.

Había nacido entre el inconfundible aroma de la melaza, a las puertas del central Delicias, la mayor fábrica de azúcar de Cuba. Quienes lo vieron en acción mucho tiempo después, mientras regalaba los únicos zapatos que traía, o reclamaba el mismo trato preferencial para el chofer que lo trasladaba, aseguran que la dulzura jamás abandonó sus ojos.

Y eso que en su vida había sembrado terror allí por donde pasó. Los cuadriláteros del mundo se acostumbraron a su elegancia terrible, a su pegada acaso indulgente, que ponía un rápido fin al suplicio del rival. Así sumó tres coronas mundiales y otras tantas olímpicas. De esa manera escaló hasta la cumbre en la que lo acompañan hoy los más grandes: Joe Luis, Joe Frazier, Sugar Ray Robinson, Sugar Ray Leonard y Mohamed Alí.

Pero ni sus títulos irrepetibles, ni aquella simbólica victoria ante la "Esperanza Blanca" en los Juegos Olímpicos de Munich ´72, pueden compararse con su estatura humana.

"Era un hombre que siempre pensaba en el resto, a costa, incluso, de quitarse lo suyo. Soy capaz de certificar que fue más grande como persona que como boxeador, lo cual parecería una locura", ha dicho el legendario periodista Elio Menéndez en alguna ocasión.

Porque Teófilo no solo fue capaz de rechazar un millón de dólares por permanecer junto a su pueblo, sino que descendió del pedestal en el que nunca quiso verse y conoció a la gente de a pie que lo idolatraba; les dio la mano y sus mejores ropas, compartió un plato de potaje y su dinero, disfrutó de un café aguado, en algún hogar modesto, mientras regalaba una cercanía que nunca dejó de asombrar a todos.

Poseyó con naturalidad el poder de irradiar alegría y lo mismo bailaba con los Van Van sobre un escenario que armaba una fiesta muy suya, íntima, en su casa, de donde aseguran que nadie podía irse hasta que el campeón lo autorizara.

Por eso, este día los cubanos recordamos a un hombre que, de tan grande, vivió pendiente de las pequeñas cosas, las más cercanas al corazón. Pirolo es un niño de seis décadas y media que anda aún entre las vías del tren, alborotando a Delicias.

Visto 483 veces Modificado por última vez en Miércoles, 12 Junio 2019 09:35

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