Ambos cometidos deberán concretarse antes de este sábado. Tal empeño ya le costó al manatiense Anielo Feria celebrar su cumpleaños a pleno sol y andando entre un barro que se traga las suelas de sus botas. “La Revolución lo necesita”, expresa sin mucha ceremonia, mientras sostiene uno de los paneles fotovoltaicos del Parada 1, ubicado al sur de la ciudad de Puerto Padre. El emplazamiento ya estaba en fase de prueba cuando tuvo que ser desmotado casi en su totalidad para que aguantara los vientos del huracán Irma.
“Está diseñado para resistir huracanes categoría tres”, explica Roberto Pérez Peña, titular de la Dirección Integrada del Proyecto Parque Fotovoltaico. Pero Irma sobrepasaba fácilmente esa cota por lo que, dice, se decidió retirar cinco mil paneles que fueron protegidos en grupos de a 30.

La estrategia funcionó, pues ninguno sufrió daños. Con la fase recuperativa vino el proceso de regresarlos a sus lugares. La tarea está lejos de ser agradable, el sol quema en estas tardes de septiembre y la humedad del suelo arenoso hace de cada paso un ejercicio agotador. “Estamos trabajando intensamente para el viernes sincronizar el Parque a la red nacional”, sostiene.
El Parada 1 es prioritario también para la Unidad Empresarial de Base Construcción Civil de la Empresa Eléctrica tunera, la cual detuvo el resto de sus obras y desplegó allí a cuatro de sus brigadas. “El compromiso es con el pueblo”, afirma su director Mariano Mora Góngora. Los 2,2 megawatts/hora que es capaz de generar la instalación le vendrían muy bien al Sistema Electroenergético Nacional que atraviesa por una situación tensa.
El deber vence el cansancio
“La candela está aquí”, gritan con jovialidad desde lo alto de un poste los lineros de la brigada de construcción y mantenimiento número dos de Puerto Padre. Ellos ajustan los últimos detalles en la línea que provee de energía al hotel Brisas Covarrubias. El propósito, confirma su jefe, José Jiménez Santos, es que la principal instalación del turismo en la provincia quede reconectaba al SEN este mismo viernes.
Ni José, ni el resto de sus muchachos han dormido mucho desde que Irma hizo de las suyas en el norte tunero. Solo en este tramo que alimenta, como dicen los eléctricos, al "Brisas Covarrubias", empataron cables, sustituyeron tensores y colocaron los postes que no resistieron los embates del meteoro.
José ha visto escenas peores que estas. El año pasado estuvo 22 días en Baracoa dándole el pecho a los destrozos que dejó a su paso por allá el huracán Matthew. “De ahí tomamos la experiencia para planificar mejor los trabajos”, comenta.
Él confirma que trabajadores de la Unión Eléctrica de esta parte del país ya se mueven hacia las zonas más afectadas del Archipiélago tras solucionar las averías que Irma dejó aquí. Eso, subraya, es parte de la naturaleza de los cubanos: ayudarse unos a otros.






















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