Jueves, 01 Febrero 2018 13:21

Pablo Civil: “No hay otra opción que volver a discutir el Campeonato”

Escrito por Dubler R. Vázquez Colomé
Pablo Civil: “No hay otra opción que volver a discutir el Campeonato” Foto: István Ojeda Bello

Las Tunas: A su manera, con sus propias y medidas palabras, Pablo Alberto Civil Espinosa se atreve a filosofar mientras conversa de esa parte gigantesca de su vida que es el béisbol.

Hay algo socrático en su premisa de conocerse primero a sí mismo y a su equipo, antes de intentar conocer al contrario; al tiempo que en su discurso pervive aquel espíritu contemplativo de la escuela platónica, cuando insiste en la observación como un método infalible para desentrañar los misterios del más complejo de todos los deportes. Separar algo de su entorno (el movimiento de un pitcher, el swing de un bateador, alguna seña robada al coach rival) y encerrarlo en una unidad que resignifique el arte de dirigir y le dé sentido a todo: ganar cada día un juego de pelota.
Pero la verdad es que este hombre nacido en Puerto Padre y ahora mismo uno de los tuneros más conocidos, es capaz de "aterrizar" sus puntos de vista para asegurar que se siente sencillamente "muy contento, compadre, complacido por la actuación del equipo". Y lo hace con la misma naturalidad que echó un pasillo delante de miles de personas y se sumó con entusiasmo a la idea de dedicarle un video clip a los Leñadores, el elenco al que condujo hasta un inédito segundo puesto en la 57 Serie Nacional.
"Desde el primer día sabíamos que esta era una tarea altamente difícil, sobre todo porque este no es un equipo acostumbrado a jugar todos los años un play off; de hecho nunca se había sobrepasado el sexto lugar y por eso ese siempre fue el objetivo: superar la mejor ubicación histórica", afirma el mentor tunero mientras dialogamos en su apartamento del reparto Santos.
"Pero nos sucedió algo interesante –continúa-, y es que en medio de la preparación comenzamos a ver cómo iba mejorando el equipo desde el punto de vista técnico-táctico, por el talento que sabíamos que tenían los jugadores. De manera que entendimos que si ya teníamos eso, era importante entonces aglutinar al grupo y cambiar mentalidades para dar un buen salto.
"Cuando inició la Serie Nacional, arrancamos barriendo a Sancti Spíritus, luego perdimos dos juegos en Granma, pero enseguida vinimos al Mella y barrimos a Holguín. Ya en ese momento todos nos percatamos de que sí se podía y que este año iba a ser diferente, hasta el punto de que ganamos 30 juegos en la primera etapa y estuvimos siempre entre el primero y el segundo lugar. Todo eso nos permitió, incluso, ir dándoles juego a algunas figuras jóvenes que serán importantes en el futuro del béisbol tunero, que fueran a la serie no solo a verla, sino a sentirse útiles, a jugar cada vez que se pudiera.
"Muchos pensaban que en cualquier momento el equipo se desmoronaba, pero siempre tuvimos mucha confianza en la preparación que habíamos hecho. Y los resultados están ahí: seguimos jugando a muy alto nivel y terminamos con el récord de 59 victorias y este subcampeonato histórico."
Este resultado tiene mucho que ver con el gran trabajo de un colectivo amplio de personas. Y me llama la atención que con tan escasa experiencia, apenas en su segundo año, ya usted haya sido capaz de delegar funciones y conceder el espacio necesario para que cada especialista aportara desde su área.
Nosotros tenemos entrenadores de mucho nivel responsabilizados con cada una de las áreas de juego y siempre pensamos que cuando consiguiéramos que al menos dos de ellas estuvieran al más alto nivel, íbamos a dar un salto importante. De manera que me encargué de exigir que cada cual diera lo máximo de sí, elevar el rendimiento de cada área y lo más importante, que hubiera estabilidad para que pudiéramos ser eficientes a la hora de ganar juegos.
Una de las grandes claves fue la preparación física diseñada por el doctor Edesio Pérez, con un trabajo muy serio, apegado a la ciencia, que mantuvo al equipo sin baches en su rendimiento. La defensa se trabajó a diario y Jorge Hierrezuelo insistió mucho en los pequeños detalles, incluso entrenábamos en dependencia de las características del equipo con el que estuviéramos jugando en ese momento.
El trabajo ofensivo, que ha sido por mucho tiempo lo mejor del equipo, se mantuvo. Pero, con Abeysi Pantoja al frente, fuimos logrando que los jugadores entendieran que a veces lo más importante no es solo batear, sino adelantar al corredor, tocar bien, dar el rolling hacia la zona del terreno que hace falta en ese momento, batear en conteo o coger una base por bolas.
Fue muy importante también la manera en que los muchachos se comunicaban entre ellos y aunque uno fallara, le transmitía al otro qué lanzamiento estaba utilizando el lanzador contrario, fue ese trabajo en equipo que tantos resultados nos dio. O tener dos o tres bateadores en el banco que te aseguraran un buen emergente cuando los titulares pasaban por un mal momento. Ahí están los casos de Eduardo García y Frank Muir, de Héctor Castillo que nos ayudó mucho con su velocidad, de Leonis Figueredo, un jardinero que donde único no juega titular es en Las Tunas.
Y en el pitcheo lo hicieron muy bien Rodolfo Correa y Félix Núñez. Lanzadores como Yoelkis Cruz y Yudiel Rodríguez que destacaron por su talento y su calidad, pero también otros que son el futuro, como Alejandro Meneses y Ángel Sánchez, o un hombre de la experiencia de Ubisney Bermúdez, un pitcher longevo, que ha perdido velocidad pero es muy inteligente y ganó varios partidos, además de la labor que hace en el banco ayudando a los más jóvenes.
Contra viento y marea, Pablo Civil apostó siempre por sus jugadores titulares. ¿Podría decirse que hizo de la confianza total en los atletas, un método?
Lo primero que debo decirte es que confío mucho en los 40 jugadores, unos con más responsabilidad que otros, pero todos importantes para poder enfrentar un Campeonato largo como este.
Además, creo firmemente que un line up estable es fundamental para obtener un buen resultado. Por eso siempre les transmitimos confianza total a los titulares, porque ellos son los encargados de empujar al equipo y cada uno estaba consciente de lo que le tocaba hacer. Insistimos mucho en el trabajo hombre a hombre, de manera que los que no jugaban o lo hacían menos supieran cuáles eran las razones y estuvieran listos para cuando el colectivo los necesitara.
En este tema, tengo que resaltar el trabajo de Dánel Castro, un atleta de 41 años que prefiere hablar con el bate y que fue un ejemplo diario para todos. Si con su edad corría y jugaba así, qué no podían hacer los más jóvenes.
Este subcampeonato llega después de mucho tiempo de sinsabores, de 11 últimos lugares. La tendencia comenzó a cambiar hace 15 años, aunque nunca se consiguió el salto definitivo. ¿Hasta qué punto esa herencia se refleja en lo conseguido ahora?
Yo tengo muchas experiencias como atleta de aquellos años malos, en los que individualmente varias veces estuve sobre 300 de average en la Serie Nacional, e incluso en una Selectiva lo hice por encima de 400, pero el equipo no ganaba. Y así sucedía con otros peloteros.
De esa época te puedo hablar sobre todo de dos directores: Franger Reynaldo, con un conocimiento muy profundo de los aspectos técnicos y metodológicos; y Reynaldo Sabido, con una habilidad tremenda a la hora de dirigir.
Ahí está lo que aportó también Rolando Ponce de León, un hombre conocedor del amplio béisbol, de cada una de las áreas. Y después han estado Ángel Sosa, Ermidelio Urrutia y Juan Miguel Gordo, con los que se comenzó a ganar más de lo que se perdía, se consiguieron las primeras clasificaciones y se obtuvieron dos sextos lugares.
Creo que esa herencia es clave en este resultado, unido al trabajo tan minucioso que hizo el colectivo de dirección que formamos para esta serie, sobre todo en concientizar a cada atleta de que aquí solo habíamos venido a ganar, no a participar ni a jugar, solo a ganar. Así comenzamos a creernos que podíamos hacerlo hasta que lo conseguimos. ¿Cómo? Jugando bien a la pelota y trabajando una y otra vez sobre los errores.
Pero después de todo un día de juego o de entrenamiento, de victorias o derrotas, las noches de un mentor deben ser complicadas...
Hace más de seis meses que duermo cuando más cuatro horas. Y a veces incluso soñaba con el juego del día anterior y ya entonces despertaba proyectando el próximo partido o entrenamiento, pensando en cómo llegarle al atleta que le hacía falta ayuda, encontrar las palabras mágicas, exactas, para que se sintiera estimulado. Las noches de un director (y también cada hora del día) son muy difíciles.
Ante esa exigencia extrema, la familia es siempre un asidero.
Lo más importante es la familia y eso me encargué de transmitírselo a los atletas. Sin la gente que te quiere y que te apoya siempre es casi imposible lograr algo en la vida. En este sentido, mi padre es un gran ejemplo de eso, yo hablo mucho con él, me apoyo mucho en él; igual que mi madre, mis hijos, mi esposa, mis hermanos.
Tengo una hija que cree que es directora de equipos también y me pregunta "Papi, por qué hiciste esto o no hiciste lo otro". Ella estudia en La Habana y a veces me llama para decirme cómo debía haber hecho alguna jugada, siempre con el deseo de que las cosas me salgan bien. Afortunadamente fueron muchas más las que salieron que las que no.
Ahora se impone un descanso para todos, pero ya en breve habrá que comenzar a preparar la próxima temporada. Y ahora con el añadido de que nadie se va a conformar con otra cosa que no sea ganar el último juego del Campeonato.
A mí me dieron la tarea por cuatro años y no tengo ninguna duda de que me adelanté. Salimos corriendo, seguimos, no nos cansábamos y cuando paramos éramos ya subcampeones de Cuba. Un subtítulo con sabor a oro.
Pero sé que la próxima temporada va a ser más difícil. Primero, porque cada rival que nos encontremos no estará enfrentando ya al equipo de Las Tunas, sino al subcampeón nacional y eso los va a motivar a jugarnos más fuerte. Y segundo, porque no hay otra opción que volver a discutir el Campeonato.
De todas maneras no podemos reiniciar el trabajo pensando en eso, sino en la necesidad de mejorar al equipo, de trabajar sobre las principales deficiencias de este año e ir venciendo etapas como acabamos de hacer. Siempre con el mismo espíritu de victoria.
El colectivo de dirección, la gente que trabaja conmigo, sabe que hay que seguir superándose de manera individual, porque la tarea que tenemos por delante es gigantesca, aunque alcanzable.
Por ejemplo, hay que prepararse para cuando no esté Dánel Castro, un pelotero fundamental que en estos momentos no sabemos si sigue o no. Ojalá que sí, porque además de decidir juegos es alguien a quien escuchamos mucho, como al capitán Yosvani Alarcón o a Yoelkis Cruz, incluso a la hora de solicitar los refuerzos.
Los tuneros disfrutaron del béisbol como nunca y se mantuvieron siempre al lado del equipo. ¿Cuán importante es este apoyo para ustedes?
Los entrenadores tuneros siempre hemos creído que nuestra afición es un poco escéptica, porque a veces son un poco injustos o porque en ocasiones no se quedan hasta el final de un juego. Pero claro, eso ha obedecido siempre al hecho de que el equipo de Las Tunas avanzaba, prometía mucho, pero se quedaba cerca o no llegaba al objetivo.
Entonces había que entenderla. Yo soy muy tolerante a todo y entiendo perfectamente esa posición. Por suerte en esta serie conseguimos darles ese alegrón que les faltaba y que no habría sido posible sin su apoyo. La afición jugó un rol muy importante, no solo en el "Mella", sino en el "Latino" en las semifinales, en el "Mártires de Barbados" ahora en la final, e incluso antes, cuando vimos a mucha gente que nos apoyaba en casi todos los estadios del país.
La manera en que jugó el equipo, que fue el que más remontadas logró, cómo se veía sobre el terreno, siempre empujando, batallando, todo eso contribuyó a que la gente creyera en nosotros. La afición fue el jugador número 10, porque llenó el estadio, porque nos hizo creer todavía más en el "Sí se puede" y porque es parte inseparable de este gran resultado.

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