La bióloga María del Carmen Pupo Chiong, advierte sobre la importancia de identificarlos para contribuir a su eliminación. "Es muy difícil hacerlo después de que empiezan a eclosionar los huevos porque la concha no se ha desarrollado. Por esa razón solicitamos mantener el control sobre los sospechosos hasta que alcancen mayor tamaño.
"Insistimos en la necesidad de evitar el contacto directo con el inusual visitante y con las superficies por las cuales haya transitado; lavar bien las frutas y vegetales. Durante la recolección hay que usar guantes, así como sal común o cal para su destrucción".
Actualmente los biólogos de la provincia están capacitados para enfrentar esta situación, e incluso los municipios tienen un ejemplar que les permitiría identificar nuevos casos. Ante una sospecha la población debe acudir o llamar a Sanidad Vegetal o al Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología.
Como es sabido, el caracol gigante africano provoca afectaciones a la agricultura y a la salud. El hombre, de manera accidental, puede consumir este molusco contaminado con larvas de Angiostrongylus cantonensis, un parásito pulmonar de las ratas. Este nematodo en los humanos es causa frecuente de la meningoencefalitis eosinofílica.
"Debemos eliminar la acumulación de escombros, mantener la higiene en las viviendas y centros laborales para prevenir la proliferación de roedores, que son los hospederos definitivos del parásito. Llamamos además, a realizar los reportes oportunos del caracol y cumplir con las orientaciones que evitan la infección", concluye la especialista.



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