Roberto José Reyes Suárez no le teme a una especie tan dañina; ha dicho presente junto a los vecinos de su barrio en esta lucha desde el primer día que los convocaron y su trabajo ha sido constante y sistemático para lograr el éxito rotundo.
"Se ha visto el avance, lo comprobamos en la cantidad de caracoles gigantes que hemos encontrado", aseguró Roberto. "Desde las 5:30 de la mañana yo estoy limpiando mi patio y observando si hay alguno en la tierra que colinda con nuestras viviendas. Y como yo, los vecinos que rodean el canal en la Circunscripción 77 del reparto Velázquez, en la ciudad de Las Tunas, lo hacen también.
"A cualquier hora estamos pendientes de revisar los alrededores y no lo hacemos solo por el beneficio propio y de la familia, sino por el de la comunidad y principalmente, del círculo infantil que está cerca de los lugares donde se ha encontrado esta especie", recalcó el entrevistado.
"Ya suman 460 los caracoles gigantes que hemos hallado entre todos, de forma alternativa lo quemamos de manera segura o lo sumergimos en una solución de sal o cal por 24 horas y luego se sepultan. Es por eso que yo les hago conciencia a todos aquí para que se incorporen a este enfrentamiento.
"También hemos impartido charlas educativas por las cuadras para que las personas conozcan cómo actuar en caso de detectar ejemplares. Asimismo, realizamos pesquisas cada día en las zonas donde fueron encontrados, para que, en caso de que nazcan otros, sean erradicados de inmediato".
Un trabajo sostenido de saneamiento ambiental con los factores de la localidad tienen estos pobladores y fundamentalmente Roberto, tanto así que ya su nombre cambió y ahora para todos es Roberto Caracol. Así lo manifiesta este vecino que "mientras tenga ánimo y fuerzas no dejaré de colaborar en el control", porque él muy bien conoce las consecuencias de su existencia para los seres humanos y las plantas.
"Yo tenía un patio hermoso, -comenta con añoranza-, y poco a poco los caracoles me han acabado con las plantas medicinales y de frutas que yo sembré con tanta dedicación para gozarlas. El caracol se alimenta de estos cultivos y los destruye, no he podido usar las frutas que tengo sembradas porque los árboles han sido afectados por esa especie y son portadoras de enfermedades.
"Con el trabajo intensificado, tengo la esperanza de eliminarlos y mi patio vuelva a ser el patio de Roberto. La incorporación de más vecinos a esta lucha me entusiasma a no desfallecer en la actividad, para erradicar y eliminar de una vez al invasor", enfatizó.


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