Marcell Pérez Garib entiende tamaño compromiso y es fidelista. Lo dice con el orgullo de los que vivimos en esta tierra y poseemos la dicha, aunque sea de lejos, de haber tenido al Comandante y resultar fruto de sus desvelos y esfuerzos. Revela desde la inexperiencia de sus 15 años que la presencia de Fidel lo ha marcado y lo seguirá haciendo porque, como dice, "es inmortal".
Confiesa que aunque conocía del deterioro de su salud, no estaba preparado para su muerte. "Creo que nadie en el país lo estaba, era como si pensáramos que no nos faltaría nunca y es así, porque está aquí, vivo. Aunque no tuve la suerte de conocerlo personalmente, todos vemos en él a un padre, un guía, a alguien especial.
"Muchos piensan que Cuba ya no será la misma, yo considero que no es así. El camino por seguir lo dejó escrito en el concepto de Revolución, uno de sus más valiosos legados, porque ahí recoge lo que él quería para Cuba y el mundo".
Que los jóvenes vean a Fidel como un padre no es cliché, sino verdad. Estudiar su obra y pensamiento se ha convertido en imperativo para conservar su estela. Marcell, alumno de preuniversitario, comprende que nuestro máximo Líder está en las calles, en cada escuela construida después de Enero de 1959, en cada surco sembrado.
El Comandante es reflejo del pueblo cubano y a su vez, todos los que andamos construyendo a esta Isla, somos el reflejo de él.
- No comments found


Escriba su comentario
Post comentado como Invitado