universidad de las tunas

Las Tunas.- Los años universitarios dejan huellas imborrables. Ese lustro de persistente ajetreo escolar queda atrapado para siempre entre los mejores recuerdos, los de sueños quijotescos y serenatas a golpe de guitarra. La gran escuela termina por convertirse en una suerte de hogar, escenario de impensables travesuras para los que han salido y los que todavía están.

La Universidad de Las Tunas, la nuestra, cumple hoy 25 años. Cualquiera puede pensar que son solo un par de décadas, pero mucho se ha hecho en sus aulas, por las que han pasado miles de jóvenes, en el afán de mostrarles que no es cuestión de títulos sino de saberes y humildad; también de gratitud, hacia quienes les precedieron y a otros tantos que entregan aún su esfuerzo más valioso en una magnífica aventura intelectual.

El 15 de mayo de 1995 se aprobó la modificación de la Facultad Independiente de Las Tunas en Centro Universitario, atendiendo al desarrollo alcanzado y la diversidad de carreras que abrazaba. Luego, el 25 de enero del 2010 se transforma en universidad Vladímir Ilich Lenin, adscrita al Ministerio de Educación Superior.

No obstante, según el profesor Rogelio Morales García, “la Educación Superior aquí es mucho más añeja; llegó asistida por provincias vecinas que a través de filiales, conectaron con las aspiraciones de tuneros. Manos amigas ayudaron en la forja de los claustros fundadores de las otrora universidad Lenin y la de ciencias pedagógicas Pepito Tey, las que en el 2015 se integraron en la actual Universidad de Las Tunas.

“El tiempo transcurrido, con aciertos y desaciertos, nos convirtió en cómplices de sueños compartidos, en impulsores de aventuras hacia lo ignoto, en partícipes de marchas y contramarchas en pos de la excelencia. Recordar de dónde venimos, lo que somos y hacia dónde vamos, ha de constituir meditación permanente para continuar andando erguidos con decoro”, asegura el docente.

En noviembre pasado la institución fue objeto de una evaluación por parte de la Junta de Acreditación Nacional, proceso que necesitó del esfuerzo de docentes, trabajadores y alumnos, y que requirió cinco años de preparación. Al presentar el informe de autoevaluación, su rectora, Aurora Ramos de las Heras, reconoció entre las principales fortalezas del centro las ocho líneas de investigación que impulsan, más de mil 400 premios científicos obtenidos y cerca 300 artículos ubicados en revistas de los grupos I y II, todo ello en los últimos cinco cursos.

DE CORAZÓN, LA ENTREGA

El cumpleaños lo festejan en condiciones de aislamiento, pero desde las redes sociales se escuchan bien alto los mensajes de cariño y agradecimiento. “Estamos lejos, pero hemos encontrado el espacio para celebrar a través de una campaña comunicacional en la que educandos y egresados expresen su sentir del paso por este plantel”, nos dice Dayron Martínez, presidente de la Federación Estudiantil Universitaria en la casa de altos estudios.

Afirma que “es un momento atípico, pero nos ha enseñado que podemos hacer más, porque a pesar de ser jóvenes somos una universidad comprometida. No nos quedamos en los sueños, sino que hemos concretado realidades. Llenos de alegrías y de deseos regresaremos a nuestras aulas”.

“Las instituciones del territorio expresan satisfacción a partir de la calidad del egresado que formamos. La respuesta que se da a la superación posgraduada es ejemplo del impacto que ha tenido en los años que hoy celebramos”, explica la vicerrectora primera Yoenia Barbán Sarduy, para quien este recinto ha devenido su hogar profesional, la casa donde las metas son comunes.

“Todo está dispuesto en nuestros corazones e ilusiones para festejarlo desde la altura del compromiso que nos une -pondera Morales García-. En la proximidad de la efeméride recuerdo trabajadoras y trabajadores, que con modestia aportaron desde su sapiencia, responsabilidad y quehacer a lo logrado. Recuerdo también, nombres imprescindibles que dejaron su impronta”.

Más de 130 doctores en Ciencias y unos 550 másteres forman parte del claustro. Un centenar de proyectos de investigación, múltiples convenios de cooperación internacional y la participación en redes académicas hablan por sí solos de la absoluta seriedad con que aquí impulsan la ciencia.

Los objetivos de los tiempos que vienen son de tanta exigencia como los de calendarios precedentes. Esto significa no solo el empleo de cuanto recurso sea posible en el proceso de enseñanza aprendizaje, sino además, la máxima dedicación y esfuerzo personal de todos, con el propósito de alcanzar la mayor dignidad profesional, de situarse a la vanguardia del conocimiento con la misma entrega de estos 25 años que, sin dudas, son el prólogo de otros muchos, aún mejores.

  universidad cartel aniv

 

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