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Las Tunas.- De cierta manera, la Universidad se prolonga más allá del estrecho marco de los calendarios de la carrera. Es imposible olvidar "esos años inflamables," en que se fraguan "los incendios del futuro" y esa porfía rebelde de aprender a ver y pensar por cuenta propia y, además, por causas propias. Es una etapa inolvidable, bien sea por los amigos que perduran, las fiestecitas, las jornadas de estudio hasta altas horas de la noche, los debates políticos y académicos, los juegos deportivos, o los encuentros entre canciones, lecturas y tanto más que nos ayuda a descubrir el mundo, nuestro sitio en este y quiénes somos o seremos.

Pero la Universidad es, sobre todo, una etapa inolvidable, porque tras las conferencias, los seminarios, los exámenes, los amores, los festivales de artistas aficionados y tanta algarabía fundadora crecemos en el orden personal, social, intelectual y humano. Y en Cuba esa obra tiene una fuerza aglutinadora, una nonagenaria joven que porta con orgullo su histórico legado y que bajo el rótulo de Federación Estudiantil Universitaria (FEU) aúna, desde 1922, al más luminoso de los ejércitos y al heredero y constructor de la obra revolucionaria: los estudiantes universitarios.

Una constante génesis, así pudiéramos definir a la FEU, que tiene hoy el desafío de cultivar el pensamiento de Mella, la eterna sonrisa de Trejo, la valentía de Guiteras, la poesía militante de Villena o las inquietudes creadoras de José Antonio y Fidel. La FEU que nació al pie del Alma Mater es, este 2021, una organización plural, heterogénea, multicultural y multipensante; guiada, a su vez, por un ideal común e histórico: hacer causa común con la Revolución; con el pueblo, con Cuba.

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La FEU arriba a su 99 cumpleaños con el martiano reto de pensar la organización y la nación; desafío de pensar y hacer para parecerse más a sí misma y a ese universo múltiple que la integra y que tiene en cada brigada un corazón palpitante y galopante. A la FEU de hoy le corresponde aportar desde su lozanía sin par a la construcción colectiva de la nación, también preguntarse ¿cómo eran nuestras universidades hace 99 años y qué son hoy? ¿Cuán fieles somos al legado de Mella, Guiteras, José Antonio…? ¿Cuán profundos son nuestros debates o cuán protagonistas somos de nuestras propias realidades? ¿Cuáles son hoy las luchas de los universitarios cubanos? ¿Qué leen nuestros jóvenes o, sencillamente, qué les preocupa? ¿Cómo sincronizar el horizonte personal con el del país? ¿Cómo ser continuadores de la generación histórica y fundadora?

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A 99 años de su nacimiento, esta casi centenaria organización sigue viendo amaneceres perpetuos; cada año abraza en su seno a jóvenes llenos de ilusiones y "revoltosidades mentales", ávidos de mundo, de vida, de sueños y horizontes. Para "salvarlos de la estupidez" y tatuarles en el espíritu el amor a la Patria, esta madre nutricia llega sin recetas, pero sí con muchas esencias a las que hacer honor cada día.

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