Mamá no tuvo que llamarlos para el desayuno ni espantar los bostezos con alguna palabra fuerte. Al contrario. Desde el sábado detrás de las ventanas solo había... "porque yo me quiero sentar en la mesa de Antonio. Porque la maestra tiene que darme muchas libretas. Porque el lunes me voy para la escuela…"
El cansancio de mamá no cuenta, multiplicados entre y por las muchas dificultades cotidianas para que la costurera ajustara el uniforme. Luego, conseguir el hilo de estambre de la "sufridera" y hasta satisfacer los exigentes gustos de zapatos, hebillas y pomos para llevar el refresco. Lo esencial es que los “enanos” mandan.
La alegría contagia a este amanecer de lunes, salta a la calle y se convierte en abrazos y sonrisas en las escuelas, en las cuales más de seis mil pequeños tuneros iniciarán su vida escolar este 2 de septiembre. En las plazas de la escuela andan también “los porque...” que se oían detrás de la ventana.






















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