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Las Tunas.- Se escurre de la casa bien temprano. Su estatura, extremadamente alta, lo distingue entre los uniformes amarillos que se entrecruzan a la entrada de la Secundaria. El beso a los colegas, como está de moda, y enseguida muestra la caja de cigarros de filtro que trae escondida. “Para la salida”, vaticina y a su alrededor los ojitos curiosos se encienden y las chicas se apuntan también.

En la tarde hay humo repartido entre el piquete. Hablan a su propio ritmo, escuchan la música del momento en los teléfonos y se quedan “celebrando” en la primera esquina.

Resalta en el grupo por el tamaño y las historias. Sus compañeros saben que él sale todos los fines de semana al pueblo. Vende el crédito del celular (la hermana siempre le recarga desde el extranjero) y consume cerveza o ron (en dependencia de la economía) hasta que pierde la cordura y a veces la conciencia. Sus padres no conocen sus “gustos”, él les dice que va a bailar con la “jevita” y recibe halagos… “pero qué enamorado salió este chiquito”…

ATRAÍDOS POR LO NOVEDOSO

El adolescente de nuestro reportaje, llamémosle Noel, no es el único con similares hábitos perniciosos, en su escuela y el barrio. Y es que las adicciones, para los más jóvenes, son una suerte de juego prohibido que termina esclavizándolos cuando, paradójicamente, buscan libertad, novedad.

Según la Organización Mundial de la Salud, se trata de una enfermedad física y psicoemocional, que crea una dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación.

La psicóloga Judith Noguera Martínez, responsable de la Promoción de Salud en el policlínico Manuel (Piti) Fajardo en esta ciudad, explica que existen varios tipos de consumo y criterios para decir que una persona es dependiente de alguna droga. Lo determina la frecuencia, la cantidad y la pérdida de libertad ante esos compuestos nocivos.

“La sociedad cubana tiene muchísimas tradiciones asociadas por el público con el cigarro y el alcohol -puntualiza la especialista-, entre ellas, las festividades, los juegos de dominó y otros contactos sociales. Es lo que llamamos consumo sociocultural. También está la vía hedónica, cuando lo hacen por placer; más la evasiva, para huir de un problema y originada, principalmente, por conflictos familiares, pérdida de seres queridos o rupturas de parejas”.

Como es lógico, la juventud está creciendo de cara a tales prácticas. Aprende las rutinas de sus antecesores y se inicia en las mismas costumbres. No son pocos los que empiezan por la ruta sociocultural, llegan a un estado de riesgo, pasan a uno perjudicial y finalmente a la dependencia. Esa es la realidad en Las Tunas. “En nuestro medio existe un alto consumo de tabaco y alcohol, que son drogas legales y porteras, porque abren el camino a otras ilegales”, subraya.

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PASO A PASO

Las adicciones no se curan por sí solas, algunas, las más dañinas, llevan a trastornos serios para la salud física y mental. En el caso de la adolescencia y la juventud juega un papel protagónico el acompañamiento de padres u otros familiares que puedan detectar la enfermedad y buscar la ayuda con el médico de la familia. Desde ese nivel de atención se realiza una valoración y quienes así lo requieren son remitidos al servicio provincial de Deshabituación en el hospital psiquiátrico Clodomira Acosta.

De acuerdo con la jefa de la sala de esa institución, Yamirca Rivero Oduardo, la población de 19 a 30 años resulta la más afectada y prevalece entre los padecimientos el alcoholismo, la ludopatía y el tabaquismo.

“Después de la evaluación -refiere- se realiza el ingreso de 21 a 30 días para tratar la crisis del paciente por un equipo multidisciplinario (psicólogos, psiquiatras, terapistas ocupacionales, trabajador social…). Durante el proceso puede aparecer la llamada alucinosis alcohólica, sobre todo, de tipo visual. En estos casos el enfermo refiere la aparición de bichos, moscas, abejas…

“Otros síntomas de esa fase de abstinencia son los temblores y decaimientos. Nosotros los contrarrestamos con fármacos y diversas técnicas. Tras el alta médica, la rehabilitación continúa en la Atención Primaria y aquí los martes y jueves hacemos psicoterapias grupales. La intención es reinsertarlos a la sociedad para que logren recuperar la autoestima y sentirse útiles”.

El consumo de drogas legales (alcohol, tabaco e infusiones), e ilegales (marihuana, anfetaminas, cocaína y opiáceos) pueden causar diferentes enfermedades como el cáncer bucal, de estómago, laríngeo, de hígado y páncreas. Desde lo psíquico, la persona mantiene el riesgo de padecer demencia alcohólica.

“Se trata de una dolencia crónica conductual, que depende en gran medida de los patrones de crianza. De ahí la importancia de las acciones preventivas en el seno familiar”, detalla Rivero Oduardo.

OLFATO DE SUPERHÉROES

En la escuela, “Noel” tiene que andar clarito. Una vez, la profesora le descubrió una caja de cigarros en el bolsillo del pantalón y se lo dijo a su mamá. Tuvo que “meterle” tremendo cuento, y al final le creyó que las “balas” no eran suyas, “que solo estaba cubriendo a un socito y no podía echarlo p´alante”.

La profe tiene “olfato de superheroína” para detectar el humo y mucho más, las resacas de alcohol. A ella no es fácil engañarla. Y no solo en el aula, igual hay que esconderse en la calle porque aparece en cualquier esquina y “desmonta la diversión”.

En el enfrentamiento a las adicciones resulta clave la esfera educacional. Desde la actividad curricular y lo extracurricular se da tratamiento a este y otros asuntos de gran importancia para la formación de las nuevas generaciones. Así asevera Magloiris Turruelles López, metodóloga de la Dirección Provincial de Educación.

“Es una condición básica en el sector que la labor de prevención atraviese los procesos desarrollados en una institución educativa, desde el matutino hasta la despedida del estudiante en la tarde -explica-.

“Este tema lo abordamos sin tabúes. En décadas anteriores no se hacía de esa manera, pero ya hoy les hablamos con claridad a los estudiantes de los peligros del consumo de sustancias tóxicas, incluyendo las llamadas drogas duras.

“La Resolución 111 del 2017 del Ministerio de Educación les propicia a todas las estructuras los procedimientos para el diseño, ejecución y control de las acciones preventivas en cada nivel de enseñanza. Siempre parte del diagnóstico, no solo de situaciones desfavorables, sino también de las potencialidades de los niños y jóvenes para determinadas actividades. A partir de él se traza un plan educativo y luego hay que controlarlo y darle seguimiento.

“Tenemos como sistema de trabajo la realización mensual de las escuelas de educación familiar. Este curso vivimos la experiencia de que en los planteles se dialogó, de conjunto con la Federación de Mujeres Cubanas, sobre la relevancia de la comunicación entre escuela-familia, familia-hijo y maestro.

“No podemos formar una generación si no contamos con el respaldo y la influencia positiva del hogar. Eso hoy es un reto, debido a que existen tutores que delegan en los docentes la responsabilidad de fortalecer los valores”.

La Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) en Las Tunas se inserta también en la prevención a las adicciones desde un programa intenso y flexible. Yudier Comendador, miembro del Buró Provincial de la UJC, afirma que el diálogo con los más bisoños en todos los momentos posibles, la labor multisectorial y el potenciar espacios de recreación sana constituyen la fórmula que va dando frutos aquí.

“Dedicamos anualmente un tiempo a actualizar la información que tenemos -especifica Yudier-. Damos prioridad a las secundarias básicas, pero manteniendo nuestra presencia en preuniversitarios y las universidades. Dentro de estas últimas, especialmente, en las residencias estudiantiles.

“De la mano del Movimiento Juvenil Martiano hemos llegado a comunidades como San José, Las Margaritas, Palancón, Alturas de Buena Vista y El Marabú. Ir a estos sitios con un mensaje de NO a las adicciones, que sea fresco, dicho desde el lenguaje de un joven a otro, da buenos resultados”.

Comendador considera que la percepción de riesgo es ya más notable. Por eso se ríe un poco de quienes valoran que el acceso a la información impulsa al consumo y hasta al tráfico.

MEJOR NO EMPEZAR

En el piquete hay algunos más temerarios que “Noel”. Quieren experimentar sensaciones nuevas, probar cosas. Él le tiene un poco de recelo a las “mezclas”. Recuerda que en una ocasión tomó de una botella ajena y sintió unos minutos después que se “desconectaba” de la realidad y podía “flotar”. No sabe qué hizo el resto de la noche, pero le sorprendió la madrugada como poseído, bailando frente a su portal, haciendo acrobacias y “cosas muy raras”. Su mamá lloró muchísimo ese día…

Las adicciones no hacen diferencias en edades, géneros, tipo de creencia o nivel cultural. Las consecuencias extienden su sufrimiento a los padres, hijos, hermanos, cónyuges, amigos, vecinos, y hasta los desconocidos, víctimas de accidentes y actos de violencia.

Los adultos que mantienen algún tipo de consumo legal en cantidades controladas, deben evitar hacerlo delante de los hijos, pues estos, más tarde, en la adolescencia, pueden iniciarse por imitación.

Ninguna persona necesita de una droga para cumplir determinado proyecto de vida. Según los especialistas, enseñar a los niños a resolver los conflictos desde edades tempranas, ayudarlos a construir su autoestima y reforzar virtudes y potencialidades, es la mejor manera de alejarlos de este flagelo. Asimismo, el afecto, la compañía y la comprensión pueden ser efectivos a la hora de desmontar, al interior del universo juvenil, el mito de que los “juegos” por “prohibidos” son atractivos y fascinantes.

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