Faure Chomon(Esta entrevista sobre temas tuneros me la concedió el Comandante Faure Chomón Mediavilla el 21 de mayo del año 2005, en el Cerro de Caisimú).

Las Tunas.- A las oportunidades las pintan calvas. Por tal razón no me permití bloquearle el camino a la que me brindó el comandante Faure Chomón Mediavilla, antiguo dirigente el Partido en Las Tunas, quien, de visita en la comarca con motivo de la inauguración de una magnífica base de campismo en el Cerro de Caisimú, casi a punto de partir accedió a conversar brevemente con el reportero de 26.

¿Ha sentido alguna vez nostalgia por nuestra provincia?

Siempre sentiré nostalgia por Las Tunas. No olvides que soy tunero, ¿eh? Nací en Manatí, de donde me marché siendo un niño cuando desalojaron a mi padre del ingenio por ser comunista. Tendría yo 3 o 4 años de edad. Nuestra familia tuvo que irse a residir entonces para Camagüey. Ese recuerdo no se me borrará nunca.

Luego estuvo por acá varios años como dirigente partidista...

Tienes razón. Tuve la dicha de que la Revolución me enviara para acá en 1970 para estudiar la formación de una futura provincia. Cuando aquello esto se llamaba Territorio Tunas. Estuve aquí durante una década y pude conocer a fondo al pueblo tunero. Yo llamo a aquella etapa “mi hermosa Guerra de los Diez Años”.

Por aquel tiempo Fidel visitó instalaciones del Cerro de Caisimú…

Eso fue en 1978. Recuerdo que estuvo contemplando el paisaje y dijo: "¡Qué lindo es el valle de Manatí!". Por entonces los cañaverales del "Guiteras” casi se unían con los del “Argelia Libre”. El Comandante, sentado en una banqueta, dialogó por un buen rato con los trabajadores del motel, que, por cierto, era una joyita.

Cuando fue secretario del Partido aquí se fundó el periódico 26...

En efecto. Y acordamos ponerle 26 en una Asamblea Provincial del Partido, en 1977. Para bautizarlo tuvimos presente una consigna que decía: “En Las Tunas siempre es 26”, cuya esencia llamó luego Fidel a mantener en su discurso por el XXVIII aniversario del asalto al Moncada, celebrado aquí el 26 de julio de 1981.

¿Qué recuerda de aquella etapa de nuestro Periódico?

La intensidad del trabajo, que se extendía hasta el amanecer jornada por jornada. La orientación del Partido la escribía yo -aunque sin firma- en un segmento de primera plana llamado Columna Uno. La bauticé así porque ese era el nombre de la columna de Fidel en la Sierra Maestra y porque iba arriba y a la izquierda.

También floreció la cultura, con Blanquita Becerra, por ejemplo...

Blanquita Becerra... ¡Qué mujer aquella! Estuvo un día aquí, apreció los esfuerzos que hacíamos por desarrollarnos, pidió hablar conmigo y me dijo que si la aceptaba, se quedaba a promover el arte. ¡Y se quedó! En poco tiempo triunfó. Su obra nunca se podrá olvidar y hay que agradecerle eternamente su contribución.

¿Lo podemos considerar un tunero que vive en La Habana?

Pues sí, un tunero que reside en La Habana. Tunero por nacimiento y camagüeyano por adopción. Un hombre que admira, que venera a Vicente García y a Ignacio Agramonte, quienes fueron, por cierto, muy amigos. Un cubano que vive orgulloso de serlo y de haber vivido junto a este pueblo buena parte de su vida.

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