Monumento Madres Las TunasLas Tunas.- De pequeña, Yamilka solía ir a jugar al parque Maceo de esta ciudad, y entre carreras y retozos, sus ojos siempre se detenían en la figura de una madre amantísima que arrulla a sus dos hijos con ternura y que, desde lo alto del pedestal, parece iluminar todo a su alrededor.

La niña creció, y con los años en su vientre hubo una semilla. Entonces comprendió aún más la mirada de la estatua que sin tener vida era capaz de transmitir muchos sentimientos, esos que se multiplican en los corazones de las mujeres que durante nueve meses -y a veces menos- gestan el futuro y las esperanzas.

En toda Cuba hay muchísimos monumentos dedicados a las madres y la provicia de Las Tunas no puede ser la excepción, más porque se le considera la Capital de las Esculturas, en atención a tantas que adornan las calles de su geografía.

En la ciudad capital se dedica uno de sus espacios más frecuentados a rendir homenaje perenne a mamá, esa persona especial que siempre, presente o ausente, está junto a nosotros.

Se trata de la obra erigida en el centro del parque Maceo, en la que una joven aparece sentada, como quien canta, hace cuentos o juega con sus dos pequeños, ajena al bullicio de los transeúntes, carros y pregoneros -no ahora por la presencia del nuevo coronavirus-, y concentrada únicamente en dar y recibir amor.

Fue develada en 1960 y construida con mármol de la localidad italiana de Carrara, como muestra de respeto a Brígida Zaldívar Cisneros, esposa del mayor general Vicente García González.

EL HOMENAJE SE MULTIPLICA EN OTROS LUGARES

Monumento Madres Puerto PadEn otros municipios tuneros esos monumentos con igual dedicatoria son considerados de alto interés patrimonial por sus valores artísticos, históricos y sociales y, a pesar de su silencio, hoy son parte del ajetreo que impone el decursar de la vida, a la vez que se mantienen en la distancia de los años con iguales colores y significados.

La mayoría data de la primera mitad del pasado siglo y se realizaron a partir de gestiones de los patronatos o alcaldías, con donaciones de pequeños empresarios y colectas populares. Ahora continúan desafiando el paso del tiempo y las generaciones que los ven como propios, aunque con frecuencia carecen de una flor.

El de Puerto Padre es un hermoso busto, erigido en 1946 en el centro de la ciudad, el cual recrea a una mujer con su bebé en brazos y recuerda una frase del doctor local Ayala Polo, en la que se asegura que la madre es el ser que más fervorosamente debe reverenciarse.

La escultura fue esculpida en piedra de capellanía por el español Nicasio Menza Portas, residente en Las Tunas, con un pequeño pedestal de mampostería y con placas de mármol empotradas a ambos lados.

Monumento Madres AmancioMonumento Madres ColombiaEl sitial de "Amancio" se inauguró el día 10 de mayo de 1953, en homenaje a las progenitoras del antiguo central Francisco, hoy Amancio Rodríguez, y en su construcción emplearon mármol de Carrara, adquirido con el dinero recaudado en verbenas y fiestas populares.

Representa a una joven que carga dulcemente al menor de sus hijos, mientras el otro la abraza a un costado, reclamando su atención.

En el parque del municipio de Colombia, la madre mira a su retoño con extraordinaria ternura y agradecida al Club de los Leones de Elia (nombre fundacional del poblado), encargado de su construcción con la ayuda de todo el pueblo hace muchos años, en el lejano 1949.

 

CUIDAR Y RESPETAR ESAS OBRAS, UN IMPERATIVO

En Las Tunas proteger esos monumentos debe ser una obligación, como parte del homenaje eterno a quienes nos dieron la vida; no solo el segundo domingo de mayo, sino cualquier día.

Hoy ellas tienen en común una sonrisa en su rostro, que les hace brillar los ojos con una luz nueva, aunque desde el nacimiento de los hijos hayan pasado una o varias décadas, y que también les imprime un deseo enorme de vivir y ayudar.

Pocos pasarán cerca de las madres de piedra que adornan algunos parques tuneros, por las limitaciones de esta época de Covid-19. Pero luego habrá tiempo para depositarles una flor. Yamilka lo hará.

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