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Manatí, Las Tunas.- Bastaron unos segundos para reconocer las peculiares formas bajo el agua, alimentándose tranquilamente del pasto marino. Unos minutos después ya era noticia entre los biólogos y demás personal especializado: más de cuatro ejemplares de manatí, el mamífero acuático, se avistaron cerca de la subestación tunera ubicada en La Isleta-Bahía de Nuevas Grandes.

Aun para el ojo avezado en las exóticas criaturas marinas resulta emocionante divisar al legendario espécimen, esta vez en grupo, en las cercanías de la costa del municipio al que le dio nombre, una suerte de reencuentro que según los que monitorean su actividad hacía mucho tiempo no sucedía.

Roberto Pérez Cabrera, experto de la zona especial de conservación, comenta que este avistamiento obedece a la ausencia de bañistas y embarcaciones en las playas y demás zonas costeras manatienses, a consecuencia del aislamiento social implementado como protección ante la Covid-19.

“La cercanía del manatí a nuestra estación es uno de los efectos positivos del control de incidencias que realizamos constantemente y con mucho rigor- asegura Roberto-. Estos protocolos preservan los valores de las áreas protegidas y ameritan el establecimiento de un punto de inspección para identificar el acceso de quienes circulan por estos predios, mucho más en el contexto epidemiológico actual".

El experto agregó que su equipo de trabajo dentro del área enfrenta limitaciones tecnológicas importantes, pues aún no cuenta con los medios necesarios para realizar los estudios que permitan precisar la población del mamífero, también conocido como vaca marina. Sin embargo, el proyecto Ecovalor pudiera garantizar en un futuro la tecnología necesaria para desarrollar estos monitoreos.

La noticia sobre la observación de esta especie, considerada entre las de mayor peligro de extinción, ahora posibilita la reactivación de los estudios acerca de su comportamiento y hábitat, y sobre lo que parece ser una ampliación de sus áreas de alimentación y reproducción, las cuales se concentran en el interior de la bahía de Nuevas Grandes, en el municipio de Manatí.

Años atrás también habían sido reportados avistamientos similares en la costa sur de Las Tunas, cerca del río Cauto, que se corresponde con su hábitat natural, ubicado en zonas costeras bajas, desembocaduras de ríos, estuarios, cayos, manglares u otros sitios de aguas tranquilas.

La pesca con redes de arrastre, el impacto de los motores de los barcos, la cacería ilegal, la destrucción de los pastos marinos, el cambio climático y la contaminación de las aguas constituyen las principales causas que han influido en la disminución del número de estos ejemplares.

El área protegida de La Isleta-Bahía de Nuevas Grandes es una región de alto endemismo de la flora y la fauna cubanas, en la que se desarrollan una docena de proyectos de conservación e investigación, fundamentalmente de especies amenazadas, como el manatí.

EL MAMÍFERO QUE SIEMPRE QUIERO EN AGUAS MANATIENES…

Los historiadores aseguran que la primera información de la existencia de los manatíes data de 1492, en una expedición de Cristóbal Colon. Se trata de un animal de grandes dimensiones y, aunque tiene pocos depredadores en su medio natural, son muy amenazados por la mano irresponsable del hombre.

No obstante poseer hábitos acuáticos y una conformación análoga a la de los peces, por sus particularidades este espécimen es semejante a los demás mamíferos. Asimismo, está considerado el único de su tipo completamente herbívoro. Se alimentan especialmente de Syringodium, de hojas cilíndricas, blandas y finas.

Desplazarse con lentitud y no mostrar agresividad lo convierte en presa fácil de los pescadores furtivos. Además, se reproduce muy lentamente. Los manatíes requieren de cinco años para adquirir la madurez sexual. Las hembras tienen una cría cada tres a cinco años, mientras el período de gestación es de 13 meses, uno de los más largos en el reino animal. Al nacer pesan 35 kilogramos y miden de 90 a 120 centímetros de largo.

Su carne resulta más sabrosa que la de cerdo, lo que también propicia la pesca indiscriminada e ilegal. Dicen que en el manatí se puede degustar tres tipos de carne: cerdo, vaca y pescado. La bibliografía consultada no justifica esa afirmación.

La especie puede alcanzar un peso que oscila entre 300 y 500 kilogramos y una dimensión de hasta seis metros. Su color es gris con intersticios rosados. Las extremidades anteriores de las "vacas marinas" son flexibles: las utilizan como timón mientras nadan, y otras para sostener su alimento. El manatí emplea la cola para impulsarse y emite sonidos bajo el agua para comunicarse entre ellos. Emergen a la superficie a tomar aire, ya que requieren respirar cada tres a cinco minutos. Solo lo hacen con la nariz.

Muchas leyendas se han tejido alrededor de las vacas marinas. La realidad indica que si no se pone fin y se paraliza la depredación, el manatí aumentará la lista de animales extinguidos.

 

Comentarios   

# Damaris 12-06-2020 15:22
Qué buena noticia, otra vez el manatí.
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