Carteles 61 Aniv 3Las Tunas.- Yoelkis salió por el barrio, otra vez, maleta en ristre. Lo hace cada 31 de diciembre, invariablemente, porque recibe el calendario con unas ganas infinitas de viajar. Y eso, le ha dicho siempre su abuela materna, “da suerte para tales asuntos”. Quiere conocer el mundo, a Baracoa y al valle de Viñales. Este puede ser el año perfecto para conseguirlo.

Moraima, en cambio, optó, de nuevo, por tirar agua a la calle, “para que se lleve lo malo”, justo cuando los relojes marcaron pocos minutos después de la medianoche. Y luego, casi por instinto, se unió a Yoelkis para darles juntos la vuelta a la cuadra y, de paso, ayudarlo a cargar alguna maleta.

Al ritual se sumaron vecinos. Al menos los que no andaban ya pasaditos de tragos o en eso de “los muñecos”. Resulta que desde hace varios días estuvo todo listo para darles candela a algunos “inventos”. Entre los ocurrentes nunca falta Mario.

Desde que terminó las pruebas del semestre, puso manos a la obra. Cogió un pantalón roto, el primo le dio la camisa raída que ya no le quedaba bien a nadie en la familia y los muchachos le pusieron adornos, dieron color “al infeliz” en las mejillas y lo tiraron en una esquina de la sala. Lo bautizaron “el viejo 2019”. Allí se hicieron fotos y anunciaron a quien quiso saberlo que “el viejo 2019” sería quemado en plena calle, sin remordimientos. Así fue.

Los ecos de la algarabía y hasta el olor del petróleo alcanzaron a Yoelkis y Moraima, triunfantes en casa, pidiendo un traguito, tras caminar con aquellas tres valijas vacías que pesaron un quintal a esas horas, después del ajetreo del día, las pocas cervezas de más y hasta el hambre. Porque esperan siempre que sean las 12:00 para servir la cena, todos muy juntos, cual ritual.

Otros no tuvieron un buen año. Por eso estas fechas los sorprendieron rumiando nostalgias, llorando ausentes, velando enfermos queridos en un hospital y hasta, algunos, apagando televisores, como para estar al margen de la vida que transcurre y que añoran sea mejor en el 2020. Estuvieron quienes celebraron solos, los que se mantuvieron trabajando y hasta los dormidos faltando apenas unos minuticos para comenzar la cuenta regresiva del almanaque.

Lo cierto es que muchos sienten estos días, apenas, como un tránsito más, algo simbólico. Para otros, es una especie de ciclo que termina y anuncia renovados andares. Ojalá tunero, sus sueños se cumplan en este nuevo calendario. Que las ruedas de casino y los festejos que en la provincia se organizaron resulten el preludio de tiempos buenos para todos nosotros. Desde 26 Digital lo deseamos profundamente, porque andamos junto a usted este camino. También alzamos a las 12:00 de la noche una copa por los nuestros, por la salud, la alegría y, nadie lo dude, brindamos por Cuba.

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