Martes, 14 Febrero 2017 18:31

El amor en los tiempos de wifi

Escrito por Yuset Puig Pupo
El amor en los tiempos de wifi Reynaldo López Peña

A metros de distancia puede olerse la historia... Ani se sube a un muro. Coloca audífonos en sus oídos y espera hasta que por fin hay una imagen del otro lado del teléfono. El muchacho sin camisa le regala un beso a punta de dedos. Ella saluda también...

La muchedumbre "conectada" apenas lo advierte, pero Ani tiembla, porque aún a miles de kilómetros de distancia, el joven que le sonríe, virtualmente, es la persona más cercana en su vida. Por eso se hace tan extensa la pausa detrás del "hola, como estás mi amor".
Hace cinco años ella conoció a Máikel. Fueron amigos primero y se enamoraron después. Ani aún se queja porque no fue amor a primera vista, pero el cariño se volvió necesidad, crearon puentes, y en un abrir y cerrar de ojos estaban como hechizados por un raro sentimiento en el que ya no podía habitar uno sin el otro.
Justo después de la boda la posibilidad de que su esposo se fuera de misión a Venezuela se volvió real. Sin el tiempo suficiente de convivencia, todavía con las gavetas a medio llenar, ella se encontró el santo día pendiente a los mensajes de texto, haciendo maromas para descifrar la magia indescifrable del correo nauta, parada sobre un muro para lograr una llamada por imo.
Confiesa que es muy difícil mantener una relación a distancia. "La rutina cambia, las comunicaciones tampoco ayudan. Recuerdo que la primera vez que tuve una discusión con Máikel se me acabó el saldo y lo dejé hablando solo. Cuando pude recargar el teléfono las cosas habían subido de tono y él estaba realmente molesto.
"La mayoría del tiempo estoy entre melancólica, triste, incluso deprimida. Y todas esas sensaciones me toca disimularlas a la hora de escribir un mensaje. Cuando me conecto intento siempre parecer despreocupada, porque mi esposo, de por sí siempre está estresado, si también yo me quejo entonces no aprovechamos el poco tiempo que tenemos para conversar.
"La primera vez que vi el video de la canción Androides, del Chacal, te juro que lloré, porque es exactamente eso lo que estoy viviendo. Virtualmente todo es más frío, más incierto, más extraño, mi Máikel a veces me parece tan lejano, aunque pueda verlo del otro lado. La cercanía y las distancia se confunden.
"El tema de los celos, de ambas partes tampoco ayuda. Y el caso es que no conozco ahora las rutinas de mi esposo. Se escuchan tantas historias. A veces cuando no me responde al momento, mi cabeza vuela. Y es que imagínate nadie quiere quedar "cornudo y apaleado".
"Hay días más difíciles que otros. La verdad hay algunos insoportables. Pero los miles de kilómetros se esfuman cuando una está escuchando una canción, mirando una película y de repente suena el teléfono, y del otro lado tu pareja te dice estoy escuchando a Mayco de Alma y te extraño... Y una está haciendo exactamente lo mismo. Seguimos conectados a pesar de todo. Esos momentos destrozan cualquier tipo de obstáculo.
"He madurado en estos meses, a la fuerza claro. Aprendí que no puedo ponerme brava por nimiedades, y cuando las discusiones son inevitables hay que terminarlas ahí, perdonarse, dejar a un lado los resentimientos e irse a dormir en paz. Porque en la distancia no hay besos, ni abrazos en la noche para hacer las paces. Se aprende también a ser más compañera, más amiga".
Este 14 de febrero será el primero que celebre Ani desde una zona wifi, debajo de alguna sombrilla, tal vez exaltada porque a algunos les resulta fácil mientras la imagen en su teléfono se congela cada cuatro palabras.
Se arreglará el pelo e intentará lucir hermosa para compartir solo 120 minutos con Máikel. Un tiempo minúsculo, pero los sentimientos no son palabras, no son horas, a veces ni siquiera tienen rostros... Cuando el amor es realmente fuerte, bastan segundos para tener la certeza, de que no importan la distancia.

Visto 404 veces

Deja un comentario