Sábado, 18 Marzo 2017 07:00

Sin excesos de tecnología

Escrito por Yuset Puig Pupo

¿Qué repercusión tiene en definitivas los vastos horizontes de la tecnología en la niñez? ¿La televisión y los videojuegos son verdaderamente una herramienta para echar a andar ese ingenio, aún adormecido en las cabecitas revueltas, o acaso se perfilan como las nuevas niñeras electrónicas? Como en muchas otras encrucijadas aquí la dicotomía parece disolverse en la mesura. En los niveles prudentes, y solo en las cantidades moderadas, la tecnología puede ser un medio didáctico e instructivo.

Las posibles secuelas que el uso prolongado de la televisión podría dejar en los infantes es un tema ampliamente debatido en las redes sociales, con basamento científicos algunas veces y otras, motivados por la preocupación de los padres cuando sus hijos comienzan a parecerse en exceso a los personajes de sus películas preferidas.
Las mañanas de los fines de semana en muchos hogares comienzan con la programación infantil y se extienden, en ocasiones, hasta la hora de almuerzo. La ronda de la tarde llega después. Así es como los niños terminan pasando la mayor parte del día frente al televisor. Con los videojuegos sucede básicamente lo mismo. Y está demostrado que el abuso de la tecnología conduce a una dependencia que está muy lejos de ser saludable.
Cierto, con este clima demasiado tropical y los avatares del sol que más que dorar ya parecen devorar la piel, mantener a los pequeñines entretenidos dentro de casa parece una suerte de bendición. Pero los expertos coinciden en que los niños no deberían observar la televisión antes de los 3 años y después de ese período solo disfrutarla un tiempo máximo de una hora y media por día.
Sin hacer muchas cuentas es lógico que los nuestros sobrepasan los límites consensuados. Los efectos nocivos pueden ya ser tangibles para muchos e ignorados por otros. El sedentarismo, la diabetes, el déficit de atención, y la alteración del sueño son algunas de las consecuencias, según los entendidos en la psicología infantil. Algunos ya señalan cómo el abuso de la tecnología genera incluso una conducta compulsiva en algunos niños.
Ante estas evidencias me temo que no se trata ya solo de lograr entretener a los pequeños mientras los adultos nos encargamos de lidiar con las peculiaridades, los retos de la cotidianidad, o solo con la jornada laboral.
Dentro de casa hay juegos como el ajedrez, parchís, los yaquis y otros, más o menos improvisados, que de seguro pueden hacerle competencia a la TV si nos lo proponemos en familia. Es consabido que pocas cosas agradan tanto a los niños como compartir con los adultos, qué importa cual sea el entretenimiento.
La niñez es cosa muy seria. Mire sin prisas esa figurita que crece a su lado, y sin saber cómo, ya hasta parece que puede lidiar con este mundo tan grande, incierto e inhóspito alguna que otra vez. Pero no se engañe, siempre habrá muchas cosas que necesita saber.
Por lo pronto propicie los espacios para que desarrolle sus habilidades comunicativas, el calor de las relaciones interpersonales, la amistad con otros niños, el juego tradicional, ya sea dentro o fuera de las paredes del hogar, son cientos de veces más ricos y saludables que cualquier aporte que pueda salir de una pantalla.

Visto 845 veces Modificado por última vez en Miércoles, 29 Marzo 2017 10:41

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