Eusebio Alberto Enrique Oramas, presidente del Consejo Popular 4, La Georgina, en el sureño municipio tunero de Colombia, lo afirma sin ambages y lo hace en los predios del chalet del asentamiento de Tana, lugar donde Ernesto Guevara tuvo su primer combate en el llano comandando la columna 8 Ciro Redondo, en su marcha triunfal hacia el occidente de Cuba.
El también experimentado delegado del Poder Popular en San José, con más de 40 años en estos quehaceres, le apasiona el tema, se le nota en el rostro y en cada gesto y explicación.
Vuelve a hablar del suceso histórico: "Sin subestimar a los demás, Tana tiene un significado especial, por ese hecho que nos recuerda la presencia del Guerrillero Heroico y sus valientes combatientes, y las muertes del capitán Marcos Borrero Fonseca y de Dalcio Gutiérrez", enfatiza.
"Después de ese combate, que es fuente de motivación -lo reitera, remarca-, y del triunfo revolucionario del Primero de Enero de 1959, aquí todo ha venido cambiando, con el esfuerzo de sus pobladores y el apoyo de las direcciones del Partido y del Gobierno, de la provincia y el municipio".
De sus palabras dan fe la sala de Historia, la biblioteca y el sillón de Estomatología, todos ubicados en el chalet que sirvió de parapeto a los soldados del ejército de Batista.
La escuela primaria Antonio Luaces Iraola es símbolo de
los desvelos del Estado cubano por los niños. Más allá de ese entorno natural se levanta una farmacia, un Consultorio del Médico y la Enfermera de la Familia, el mercadito que atiende a las personas de la tercera edad, el círculo sociocultural, el edificio multifamiliar ya terminado y otro en el que se trabaja, y un acueducto. "Muestras de la transformación experimentada", sostiene.
Eusebio comenta entusiasmado por el papel de los promotores del arte y los activistas del deporte, en especial de la escuela Antonio Luaces Iraola, que se ha convertido en el centro cultural más importante de la comunidad, con resultados muy buenos y una educación a los niños que "da gusto oírlos cómo se expresan", agrega.
Completan las obras de mejoramiento del nivel de vida de los más de 600 habitantes de esa demarcación, ubicada a 26 kilómetros del centro urbano, una tienda, un quiosco de Gastronomía y un camión que entra varias veces a la semana.
No obstante, "todavía queda mucho por hacer, pero ahí está presente el ejemplo imperecedero del Che para continuar laborando en beneficio colectivo", lo afirma Eusebio y destaca entre las expectativas y esperanzas de los vecinos la aspiración de un día "rescatar la casita de Asturias, donde fue atendido de las heridas Dalcio Gutiérrez y mejorar este chalet, darle todas las condiciones, porque tiene una importancia histórica extraordinaria. Yo pienso que es nuestro Moncada, nuestra granjita Siboney", simboliza.
Esa sería una buena muestra de respeto a la memoria de la Patria, a propósito de conmemorar este año, el aniversario 60 del primer combate del Che en el llano.


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