La meta constituye un verdadero reto para el sector, por cuanto supera en más de tres mil 700 hectáreas la superficie plantada en el 2018, cuando el territorio incumplió el plan en un 22 por ciento y solo la unidad empresarial de base (UEB) de Atención a Productores Majibacoa salvó la honrilla.
Por esa inconsistencia en la ejecución de la siembra y en aras de encauzar la tarea por el buen camino, desde el primer momento, sobre todo en Colombia y Amancio, los territorios con los peores resultados, Julio García Pérez, presidente del Grupo Azucarero Azcuba, fue preciso en señalar:
"A partir de ahora la siembra la vamos a guerrear día a día, mes a mes, hectárea por hectárea y cooperativa por cooperativa, máxime en el caso concreto de Las Tunas que proyecta plantar, en primavera, más de nueve mil hectáreas, el 12 por ciento del plan nacional y la tercera provincia con la mayor cantidad de áreas por sembrar en el primer semestre".
Ese nivel de seguimiento demuestra el interés de los productores por garantizar materia prima a los centrales para 150 días de operaciones, asignatura pendiente en la totalidad de los ingenios tuneros, debido a la falta de caña.
Atendiendo a la potencia azucarera de la provincia y lo que representa el fomento de nuevas áreas, la reposición de las plantaciones raquíticas y el incremento de las toneladas por hectárea, el cumplimiento de la siembra es decisivo para el incremento gradual de la producción de azúcar, tal y como se expresa en los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, aprobados en el VI Congreso.
Pero los volúmenes de caña y los rendimientos necesarios no se alcanzan con la siembra, sino también con el acompañamiento de resultados positivos en el cultivo detrás del corte, la limpia integral, la aplicación de fertilizantes, especialmente del Fitomas, y otras asistencias primordiales.


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