Martes, 26 Febrero 2019 06:26

Hombre azúcar (+video)

Escrito por Zucel de la Peña Mora
Hombre azúcar (+video) De la autora

Las Tunas.- Todas las historias de Rubén tienen décadas a cuestas. Que si su padre jamaicano le dedicó más de medio siglo al ferrocarril, que si lleva 48 años de casado, que si acumula 82 almanaques en el reino de los vivos...

A las historias de Rubén Wílliams White es fácil imaginarlas peinando canas, caminando despacio, desgranando peripecias que él mismo vivió, pero solo una le arranca un adjetivo que repite y repite, y lo saborea cuando lo pronuncia, como si esa palabra atrapara sentimiento y razón: "lindo".

Justo él que es más de verbo que de adjetivo. Pero no puede evitarlo si una periodista curiosa le pregunta: "¿Cómo es posible dedicar 50 años a una fábrica de azúcar?".

Rubén o Wílliams "como quiera llamarme", es uno de los cincuentenarios del central Colombia. Solo ocho hoy viven y él es el presidente del comité formado con esos hombres medio patojos ya, pero a los que les sobran las fuerzas para pasar regularmente por el ingenio y dar consejos, alertar, instruir, porque nadie como ellos para saberle los secretos a aquel monstruo de hierro y dulce.

"Llegaste mija..., pensé que te habías perdido.... ¡Rubéeen!..., la periodista". Fue la bienvenida al diálogo en la sala de la casa de una familia que ha tejido su álbum al compás del pito del central, como tantas otras allí, en el pueblo alguna vez llamado Elia, porque alguna vez así también se nombró su industria-corazón. Aquella que arrancó su primera zafra el 28 de febrero de 1916.

CAPÍTULO I: RUBÉN Y SU "AMOR" SE CONOCEN

Central Colombia 2Empecé a trabajar en la limpia de caña allá en Borbollón, y en 1958 me pasaron al central, exactamente el primero de febrero. Entré como suplente de lo que antes le decían peón -ahora sería un ayudante- en la casa de caldera, donde se fabrica el azúcar.

Fui aprendiendo, poniéndole interés, porque todo es de ponerle interés, y poco a poco subí por los distintos departamentos. Cuando entré tenía cuarto grado, después que triunfó la Revolución me vieron para que estudiara en la Escuela de Puntistas en el 66 y luego en la de cuadros administrativos.

Llegué a ser puntista, y con los años, jefe de turno en el departamento de casa de caldera. Seguí cogiendo experiencia y también me hice mecánico. Así, en zafra era jefe de turno y en los otros meses, mecánico.

Luché con todo eso, hasta que vino el momento de decirle adiós a la fábrica...

CAPÍTULO II: HAY COSAS QUE LA PERIODISTA NO ENTIENDE... Y QUIERE SABER

Cincuenta años... yo sé, yo sé... es mucho tiempo... y más ahí que hay que trabajar en alturas, sobran los peligros... 24 horas produciendo, lo mismo entras que sales a las 3:00 de la mañana. Pero es lindo.
Al acabar la campaña me iba a reparar otros ingenios. Fui a Jobabo, a Macareño (Camagüey). Pasé la zafra del 70 en "Hatuey" y "Ecuador" (ambos en Ciego de Ávila). Fue duro, duro. Se dormía poco, tres o cuatro horas. Como estaba de jefe, cada vez que llegaba alguien de visita, aunque estuviera durmiendo, me iban a buscar.

No parábamos nunca, era trabajo ahí, ahí, ahí. Fue grande eso, pero no se pudieron hacer los 10 millones, quizás se hubiera podido..., había casi para hacerlos, pero 10 millones era mucho.

Cincuenta años... ya sé... es bastante. Perdí la cuenta de los compañeros a los que enseñé, esa era la única manera de tener garantía de mi trabajo. ¿Cómo iba a ser jefe de turno entonces?

Dentro de un central, además del proceso industrial, tú aprendes a conocer a la gente, tanta gente..., uno aprende de ellos y ellos de nosotros. Yo no era el único que sabía, y siempre hay algo que aprender de los demás. Parece que no, pero sí.

CAPÍTULO III: CUANDO INTENTA EXPLICAR SU AMOR...

Hacer azúcar llama mucho la atención, eso es un guarapo que entra, un agua prácticamente, casi con fango, porque la cachaza es eso. Separar el agua de ese fango y llevarla a hacer los granos de azúcar, es lindo. Parece nada, pero uno se va enamorando y constantemente estás viendo eso, ahí, pendiente de todo...central Colombia

El final del proceso es muy grande. Nunca ha perdido el encanto para mí. ¡Siempre me sentí tan bien allá dentro!

A veces terminaba mi turno, y desde la casa escuchaba el pito de parada. Enseguida me inquietaba, algo pasó. Y para allá me iba otra vez.

Cuando la desaparición de varios ingenios, menos mal que el de nosotros no lo tocaron. Era malo que se perdiera tanta experiencia. Lo que sí estuvo parado ocho años, ya yo estaba jubilado.

Fíjese si mi amor por ese lugar es grande que me hicieron presidente del Consejo de Cincuentenarios, eso indica que puedo seguir enseñando. En el caso del puntista, la vista y el tacto ayudan mucho. Hay que verificar si el grano está cristalizando bien, qué por ciento de granos hay; es un cálculo a la vista, una habilidad que solo la da la experiencia, la experiencia.

Extraño el olor, pero más que todo el ruido. Ese ruido llama, se impregna en uno de tal manera... Igual, si conoces los ruidos dentro del central, los propios sonidos te pueden decir si hay algún problema.
Malo, malo fue cuando me retiré en el 2002. Adaptarme a estar en casa. No me hallaba. Aunque fuera un ratico, pero iba con frecuencia, subía a los tachos para ver el grano de azúcar.

CAPÍTULO IV: DE LAS INTERIORIDADES DE SU AMOR

Nuestro ingenio siempre ha tenido trabajadores buenos. Resulta imprescindible en una fábrica de este tipo que cada persona cumpla bien lo que le toca, porque es un proceso en el que si falla uno, se rompe el ciclo. "Colombia" y Siboney (Camagüey) eran de los mejores en la calidad del grano.

central-colombia-27-de-septiembre-de-1989Tengo la dicha de ser uno de los que más azúcar produjeron. Estuve 12 días consecutivos sacando 200 y pico de toneladas en mi turno (lo que hoy sería la norma de un día completo en esa fábrica). Y el pito del central les avisaba a todos que habíamos cumplido el plan del turno o del día.

Una vez, el jefe al que yo relevé, de 3:00 am a 11:00 de la mañana, me comentó: "Oye negro te dejé eso limpio, tú no vas a sacar hoy 200 toneladas". "Bueno, ya veremos", le contesté. Y empezamos, pan, pan, pan y a las 10:00 am llegué a la sala de control para ver cómo andaba la cosa, faltaban 25 toneladas para las 200. "Ahorita vengo", dije. Ese día, a las 11:00 am, terminamos con 235.

Algo así solo se puede lograr siguiendo constantemente cada paso, ahí, ahí. Yo no descansaba, caminaba mucho. Del piso hasta donde tenía que ver el proceso había 72 escalones. Sube y baja. Sube y baja. Comprobar que todo el mundo estuviera en su lugar, haciéndolo bien; ayudar en cualquier desliz...

CAPÍTULO V: RUBÉN REAFIRMA SU CREDO 

Estoy orgulloso, claro que sí, de lo que he hecho, de lo que aprendí, pero aún no he terminado. Los miembros del Consejo de Cincuentenarios visitamos el ingenio tanto en reparación como en zafra. En las reuniones nuestras hablamos de 20 mil puntos... la marcha de la fábrica, de las reparaciones...

Y como el central está armando un colectivo, uno tiene que darles conferencias de vez en cuando para que ellos vayan cogiendo. Principalmente hay que ir en pleno trabajo. Existen cuestiones que parecen mínimas y deciden; por ejemplo, en la centrífuga no se puede perder tiempo y menos abusar del agua. Todo tiene que entrar bien en caja.

Yo hallo bonito, lindo, eso de que cuando llegamos la juventud se interesa y nos hace preguntas. Es un gesto que vale mucho. Mi preocupación de hoy es que nuestra industria siga adelante.
"Colombia" arrancó el 26 de diciembre, ya me fallan las rodillas, pero allá voy siempre que puedo.

Central-hoy-2-Colombia

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  • Invitado - MCYZ

    Importante es contar en el sector azucarero con cincuentenarios. Hombres dedicados toda una vida a la industria azucarera en cualquier ámbito para presente y las futuras generaciones.

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  • Invitado - BDPZ

    Hombres como estos son los que precisamos en nuestro sector para que sirvan de ejemplo a las diferentes generaciones

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  • Invitado - zwetty-ely

    muchas felicidades

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  • Invitado - Reylez

    Historia que publicaremos en nuestro boletín porque nos hace falta que los pinos nuevos se enamoren del central

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  • Invitado - briz

    Hermosa historia la de ruben, que espero nos sirva a todos de ejemplo.

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  • Invitado - Zenys

    Felicidades Ruben es algo muy bueno contar siempre con hombres como usted en la industria azucarera cubana

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  • Invitado - zeta

    hermosa historia. Muchas felicidades para todos los cincuentenarios!!!

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  • Invitado - Zliss

    Muy válida y vasta la experiencia de Rubén, interesantes comentarios de vida de este cincuentenario que aún jubilado se mantiene activo, ofreciéndoles a los jóvenes toda su sabiduría amor y constancia en el trabajo.

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  • Invitado - TALLESPZ

    muy bueno reconocer la labor de hombres que dedican su vida a la industria azucarera, Hombres como Rubèn son los que precisamos en nuestro sector.

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  • Invitado - Briceida ARCAZ

    Un digno ejemplo en nuestro sector que sirve de guia a las nuevas generaciones.

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