El "Conde de Cuba" ha sido noticia desde que cosechó un premio y luego una mención en dos ediciones consecutivas de la Feria Internacional de La Habana. Hoy sigue siendo fuente de orgullo para los trabajadores de la fábrica de ron Sevilla y uno de los productos líderes dentro de la cartera de propuestas de la unidad empresarial de base de la Comercializadora Tecnoazúcar en Las Tunas. “Lo formulamos rescatando tradiciones”, dice Dianuris con la reserva propia de quien se sabe depositaria del secreto profesional. Aunque sí comenta sobre la calidad de las bodegas y las bases utilizadas para crear esta mezcla especial. “Ahí es donde logra la exquisita calidad”, afirma.
Dianuris Rosabal Medrano sabe lo difícil que es para una mujer y del oriente cubano ganarse un espacio en su profesión. Con una leve expresión de su rostro confirma que sí, que no ha sido un lecho de rosas su andar en un terreno mayoritariamente masculino. De hecho, tras 150 años de maestría ronera en Cuba solo en el 2009 aparecieron las primeras propuestas de que las mujeres podían serlo también. Recientemente, en el 2016, en el Coloquio Internacional Científico Técnico del Ron Ligero se reveló a la primera, la matancera Salomé Alemán Carriazo.
Así que Dianuris, sin falsas modestias, señala que lograr un ron exitoso en el mercado nacional y en el europeo es la concreción de una aspiración largamente añorada desde que se graduó de ingeniera química en la Universidad de Camagüey. Pero ella también lo asume desde el regocijo de los habitantes del municipio tunero de Amancio; pues coloca a su Patria chica en el mapa de los buenos rones cubanos.
“Nacimos en ese olor a caña y a azúcar y ese ha sido nuestro sueño siempre”, expresa antes de regresar a su butaca en el lobby del hotel Las Tunas para vivir ese sano placer de observar el fruto de su esfuerzo.


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