Miércoles, 05 Junio 2019 12:34

Transporte de pasajeros: Hablan los "amarillos”

Escrito por
Transporte de pasajeros: Hablan los "amarillos” István Ojeda Bello

Las Tunas.- Nos percatamos de su importancia cuando no están. En ese instante en que la parada se atesta de público y el ómnibus no llega. Son los inspectores populares de transporte (IPT) a quienes seguimos llamando los "amarillos”, aunque ya el color de su vestuario de labor sea otro. Ahora que en la ciudad de Las Tunas la cantidad de viajes diarios del transporte público se ha reducido en por lo menos 100, su rol adquiere una nueva relevancia.

Ellos están ubicados en los ocho puntos más concurridos de la cabecera territorial durante seis días a la semana y, tal cual confirmó su coordinador Luis Caballero Collazo, en los últimos tiempos han notado un incremento en la colaboración de los vehículos de otras instituciones del Estado en detenerse en las paradas.

Caballero Collazo insiste en que al hacerlo no solo están ayudando al prójimo, también cumplen con la todavía vigente Resolución 435 del 2002 del Ministerio del Transporte que establece la obligatoriedad de recoger pasajeros por los conductores de los autos y vehículos ligeros estatales. De igual modo deben comportarse los choferes de los ómnibus del transporte obrero y escolares al regreso de sus viajes habituales o cuando circulen vacíos. “Hay algunos cabezones que hacen caso omiso a nuestras señales y no paran. Por eso participamos todos los martes en una reunión con el Gobierno y la dirección de Transporte para ventilar esos casos”, asegura.

Solo en mayo el equivalente a toda la población de la ciudad de Las Tunas encontró lugar en algún vehículo gracias a la labor de los inspectores quienes tienen muchas cosas que decir. El propio Luis hace la primera alerta específicamente sobre quienes evaden los puntos de transportación: “Eso ocurre mucho en la salida hacia Camagüey. Toman rutas alternativas para no pasar por donde estamos. Montan pasajeros en lugares peligrosos como cruces de la línea del ferrocarril y eso puede provocar accidentes; o sobrecargan los vehículos y después nos culpan”.

¿JURA DECIR LA VERDAD?

Lidiar con la creciente ofuscación de las multitudes hace que los IPT deban acudir a la paciencia de psicólogo para conservar la cordura, confiesa Leonardo Ruiz Quiñones quien ejerce en la parada aledaña al Hospital General Docente Doctor Ernesto Guevara de la Serna. Allí no importa que uno o varios ómnibus “limpien” la acera de viajeros si  al instante la gente aparece como por arte de magia. “Quisiera llamar a los choferes a que se concienticen de que estamos para ayudar. Lo mismo vale para las demás personas; que tengan más disciplina a la hora de subir a la guagua y, ¡muy importante!, que cumplan con el deber de abonar los 20 centavos. Ese es el pago por este servicio. Muchos se niegan y ahí va nuestro salario”, señala Leonardo.

Por momentos es como si se multiplicara, cuando se juntan dos vehículos, voceando los destinos: “¡Ferrocarril, el Tanque, Los Pinos por la ´7´; Pediátrico y Guevara por la ´1´!”. La voz de Iván Carmenate es ya conocida por los transeúntes y usuarios de la parada, ahora ubicada justo frente a la sede de la Central de Trabajadores de Cuba, la más concurrida del centro histórico tunero.

“A menudo, cuenta, quien viene al frente del carro te trata en mala forma. ´Estoy trabajando, apúrate´, nos dicen. Como si les molestara ayudar a los demás. No tienen en cuenta que cuando ellos se van somos nosotros quienes nos quedamos dando la cara frente al malestar que eso causa en las personas”.

Desde su puesto en el punto de transportación masiva en la salida hacia Puerto Padre, Euridice Batista expresa otra preocupación colectiva con respecto a los choferes que  falsean los datos de sus hojas de ruta para no cargar personas. “Otros, comenta, te hacen una seña de que van hasta Río Potrero y luego con los mismos pasajeros que abordan otro carro nos enteramos que en realidad iban mucho más lejos”.

Roberto Góngora labora en la parada frente al Tanque de Buena Vista. Él subraya que la Resolución 435 es clara: el vehículo debe detenerse sin importar su destino: “Porque a veces nos dicen, por ejemplo: voy hasta Bonachea. ¿Y ellos saben si en la parada hay alguien que va justamente a ese sitio? O nos engañan diciendo que van a habilitar y luego no los ves regresar, ¿y entonces?”.

Es lícito aspirar a que en algún momento no sean necesarios los inspectores populares. No tanto porque el país llegue a tener un sistema de transporte público lo suficientemente robusto (lo cual no ocurrirá en el futuro cercano), sino por otro factor más duradero quizás. Esa solidaridad que no depende tanto de cuan lleno esté el depósito de combustible.

Visto 1306 veces Modificado por última vez en Domingo, 09 Junio 2019 15:08
István Ojeda Bello

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Post comentado como Invitado

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  • Invitado - José Luis

    Muy buen artículo sobre los inspectores (amarillos), considero que desempeñan un papel fundamental y resuelven en parte la situación del transporte de pasajeros. Pero mi preocupación es otra, como se soluciona el problema donde ellos no están y se agrupan personas con el objetivo de trasladarse al trabajo, madres que llevan los niños para el círculo o la escuela y cuesta trabajo que alguien los recoja.

    Los problemas con la transportación de pasajeros en la ciudad de Las Tunas son agobiantes y mucho más por la indolencia de los directivos y choferes que circulan por las calles y avenidas en vehículos estatales, en ocasiones totalmente vacios o con espacios para transportar algunas personas y no lo hacen, es increíble como algunos ómnibus enormes transitan por frente al Poder Popular Provincial casi vacios con destino a Buena Vista o viceversa y sus conductores ni te miran, es como si esos vehículos fueran privados.

    Tengo sobrada experiencia, pues lo sufro diariamente.

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