Fue más bien un chequeo general a todos los procesos socio productivos y de sostenibilidad, en el que visitaron las áreas bajo riego de la granja Rancho Alegre, principal enclave viandero que ahora apuesta por incorporar en policultivo antes de que cierre el 2019 unas 75 hectáreas de guayaba de alto rendimiento, y apoyar a las vecinas cooperativas de créditos y servicios fortalecidas (CCSF) Batalla de Palo Seco y Rafael Trejo, para sobrepasar las 200 hectáreas de esa fruta.
En este mismo sitio, bajo esa algarroba comenzaron a dar los primeros pasos para conformar el Polo Productivo Melanio Ortiz, hace dos años y medio.
El recorrido incluyó la CCS Osvaldo Figueredo, en la que Pérez Gallego y el resto de los dirigentes intercambiaron con la junta directiva de la unidad más integral de Jobabo, interesándose por su estrategia de gestión productiva, la contratación, los mecanismos de control que emplean, los balances de áreas, los convenios porcinos y la atención a los campesinos.
Un interés estratégico del primer secretario del PCC en Las Tunas fue el uso que pueden tener los centros educacionales que fueron cerrados en el antiguo Plan Melanio, de los cuales indicó evaluar todas las posibilidades para convertirlos en efectivos centros comunitarios de viviendas que provean de recursos humanos al Polo.
En especial valoraron la situación del otrora preuniversitario Combate de Levisa, donde pudieran adaptarse poco más de 70 apartamentos y reubicar a las familias necesitadas de esa zona y a los obreros de la "Rancho Alegre" que hoy presentan problemas con sus viviendas, alternativa muy atractiva, pues esa escuela está a menos de un kilómetro del asentamiento de Martinillo.
En el recorrido precisaron detalles del funcionamiento de los servicios, el papel que desempeñan la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, los núcleos del Partido y los Comités de Base de la Unión de Jóvenes Comunistas, y debatieron algunas ideas que pueden desencadenar impulso al quehacer productivo en la zona a partir de la experiencia positiva de algunos productores usufructuarios en la vinculación con unidades estatales.
Después del recorrido, un buen intercambio con los dirigentes de base de las unidades productivas y los directivos de la agricultura nivel provincial y municipal dejó el buen sabor de que «hay múltiples alternativas que pueden sobreponerse a la carencia de recursos, para aportar más alimentos al pueblo», recalcó Pérez Gallego.






















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