Deisy Peña no tuvo tantas opciones, debía regresar del municipio de Manatí y, ante la falta de camiones particulares y los turnos del único ómnibus más que repartidos, se vio junto al auto cuyo conductor exigía 60.00 pesos. “¡Como si una ganara el dinero tan fácil!, pero no había otra salida, tuve que darlos”, cuenta.
Betsy Batista, con su niña pequeña de la mano, concuerda en lo compleja que se ha vuelto la situación del transporte urbano en Las Tunas: “Nosotras vivimos cerca del Aeropuerto y el círculo infantil de mi hija es el Volodia. Tengo que madrugar muchísimo para dejarla en su aula y llegar temprano al trabajo. Antes, iba para la parada de las guaguas y resolvía, pero ahora se me hace imposible y no gano lo suficiente como para pagar un coche todos los días”.
LAS CAUSAS
Desde mayo comenzaron a sentirse aquí los efectos del déficit de combustible, que enfrenta el país por causa del recrudecimiento del bloqueo económico estadounidense y el asedio de Washington a Venezuela, cuyos suministros de ese recurso, en particular de diésel a Cuba, se han visto reducidos.
Las autoridades del Partido y el Gobierno, tanto a nivel nacional como en el territorio, han trazado las directrices ante tal escasez, sobre todo, en lo que va de septiembre. De esta manera, la prioridad es asegurar el traslado indispensable de mercancías de alto impacto en la vida de la población, como los productos de la canasta básica, la leche, la merienda escolar y la harina para el pan. Así como servicios claves ligados a la atención médica y las funerarias.
Si a finales de la semana pasada el panorama pareció tocar fondo, las últimas informaciones indican que las contingencias continuarán, al menos en su expresión más cruda, en lo que resta del presente mes y el próximo. Por consiguiente, en el Balcón de Oriente se ha intentado, en la medida de lo posible, de mantener las rutas dentro de la capital provincial y hacia los diferentes destinos en el resto de los municipios. Paralelamente, se ha insistido en que los vehículos de otros organismos apoyen el servicio a la población.
En dicho contexto, el director de la Empresa de Transporte en Las Tunas, Luis Enrique Arias Peña, criticó la actitud de los transportistas, estatales o no, que han mostrado insensibilidad en este escenario difícil. “Es el momento de no abusar de la gente”, dijo refiriéndose a algunos cocheros que sin amparo legal han subido los precios.
EFECTOS Y… ACCIONES
En la Terminal de Ferrómnibus de esta ciudad, las faenas han estado matizadas por la intranquilidad. “Hemos enfrentado una situación muy tensa con respecto a los porteadores privados”, comenta Eulider González Ortiz, jefe del complejo.
En la acera de enfrente, Librado Hernández, quien cubre la ruta hacia el municipio de Colombia, al volante de su camión expresa: “Sabemos que es el pueblo quien sufre las consecuencias. Las carreteras están llenas de personas uniformadas, enfermeras, médicos, militares, que necesitan viajar por cuestiones laborales y ahora también están los estudiantes”. “No vamos a dejar de trabajar, sabemos que hay que apoyar al Estado y lo haremos, solo queremos que los viajes sigan siendo rentables”, aclara.
LAS PRIORIDADES
Tanto frente a las cámaras de la Televisión como los micrófonos de la Radio, las autoridades de Transporte y del Gobierno aquí han sido inequívocas en su mensaje: preservar la vitalidad de las cuestiones más perentorias. Ese es el caso del traslado de los alumnos internos. Al respecto, Nilser Piñeda Cruz, director provincial de Educación, insistió en que este es un sector al cual se le presta la mayor atención posible.
Por su parte, la Agencia de Taxis estableció un reglamento que pretende poner orden en las labores de los mototaxis. Raúl González, especialista comercial, explicó a la prensa que estos vehículos solo podrán prestar el servicio de alquiler fuera de los horarios picos. “Es importante decir, les subrayó González, que tienen que cumplir con las tarifas de los precios, 3.00 pesos en los primeros tres kilómetros; aunque puedan moverse libres en algunas horas, deben hacerlo, respetando lo acordado”.
Mientras el país afronta con resolución y serenidad esta etapa de cuya duración no se sabe a ciencia cierta, pues sus causas están originadas más allá de sus fronteras; sí resulta claro que, tratándose del transporte, es decisiva, ahora más que nunca, la sensibilidad ciudadana, empresarial e institucional. No solo en el uso racional del diésel o la gasolina disponible, sino también en concretar ese apoyo necesario a quienes están urgidos de trasladarse de un lugar a otro.






















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