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Miércoles, 18 Septiembre 2019 06:40

La Operación Mangosta en el territorio tunero durante 1962; su enfrentamiento (primera parte)

Escrito por Osvaldo Morfa Lima

Las Tunas.- Para 1962 el objetivo central de la Administración Kennedy continuaba latente: aislar a Cuba del resto de los países de América Latina, lograr que sus aliados se sumaran al bloqueo económico, comercial y financiero; y poner en crisis el proceso político, económico y social que tenía lugar en la Isla. El método: exportar la contrarrevolución a Cuba desde los Estados Unidos mediante operaciones encubiertas. Las vías: la Comunidad de Inteligencia, las organizaciones y las bandas de alzados. El escenario: las principales ciudades y regiones montañosas de Cuba.

El propósito final: la intervención directa de las fuerzas norteamericanas en el país para derrocar a la Revolución. Así surge la Operación Mangosta, un vasto proyecto aprobado el 30 de noviembre de 1961 por el presidente Kennedy, que incrementó las operaciones subversivas contra la Isla.

En la Fase IV del calendario de esta operación se señalaba que durante agosto y septiembre comenzarían lo que llamaron las "operaciones guerrilleras" con un incremento de las acciones y de la "resistencia" en todo el país. El apoyo material y financiero fue previsto en esta nueva operación subversiva en gran escala, por lo que el papel de las bandas adquirió una de las máximas prioridades dentro de estos planes.

Las Tunas no fue la excepción. Desde 1960, Pablo Pupo Cruz (Tuto) operaba en la zona de Manatí. A mediados de febrero de 1962 se produce el alzamiento en la zona de Cruz Alta, Majibacoa, al norte de Las Tunas, de Aurelio Hidalgo de la Peña (El Guajiro) acompañado por los hermanos Cástulo y Gusberto Guerra Hernández, con el apoyo de los dirigentes del Movimiento Democrático Cristiano (MDC), y una red de colaboradores compuesta por campesinos de la zona, antiguos miembros de los Comandos Rurales que en 1959 habían estado bajo las órdenes de Manuel Artime Bueza, agente de la CIA, hombre clave en la organización de la Operación Pluto y cabecilla principal del grupo terrorista Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR).

En la noche del 2 de marzo de 1962 se produjo el asalto y quema del ómnibus Tunas-Puerto Padre en el tramo de carretera aledaño al lugar conocido por Sitio Piedra, y gracias a las informaciones aportadas por el agente Isidro Jorge Pérez, se estableció que los autores del sabotaje eran los hombres de Aurelio Hidalgo, con el apoyo de los colaboradores de alzados Wilfredo Guerra y Antonio Torres.

ascanioAscanio Díaz Tamayo, mártir de la
Seguridad del Estado en Las Tunas.
Posteriormente, Gusberto Guerra se independiza y el 2 de abril de 1962 asesina salvajemente en el barrio La Estrella, Hermanos Mayo, al colaborador de los Órganos de la Seguridad del Estado, Azcanio Díaz Tamayo, mártir de este órgano del Ministerio del Interior.

Estos crímenes unido a otras atrocidades cometidas por los lacayos del imperio propiciaron que se organizara una fuerte ofensiva contra los asesinos; es así que el 31 de agosto de 1962, a través de la Directiva 00023, del jefe del Estado Mayor General de las FAR, quedó establecida oficialmente la creación de las tropas de Lucha Contra Bandidos (LCB), siendo su jefe de operaciones en la provincia de Oriente el capitán Eleno Fajardo.

Ya desde el propio año 1959 se crea en Las Tunas la unidad del Departamento de Información del Ejército Rebelde (DIER), bajo las órdenes de Carlos Cuquejo Almaguer, y un reducido grupo de recios combatientes, los que desarrollaban el trabajo secreto, con el apoyo decidido de un número importante de colaboradores tanto secretos como públicos.

Para el mes de septiembre de 1962 y como resultado del trabajo secreto, habían ubicado a varios alzados y colaboradores y se discute un plan operativo coordinado entre el DSE y el ER, para realizar una fuerte ofensiva contra estos, donde jugaron un papel decisivo los agentes Isidro y Napoleón, quienes llegaron a ocupar importantes cargos dentro de las organizaciones contrarrevolucionarias, facilitando la ubicación y el control de las mismas.

isaidroAgente Isidro.Gracias al arrojo y valentía de este último se logró materializar la operación efectuada en septiembre de 1962 en Las Caballerías, contra el bandido Fernando Ortiz, (Nando) siendo dispersada la banda y muerto su cabecilla.

Precisamente, en septiembre de 1962 se llevaron a cabo otras operaciones exitosas por fuerzas combinadas de la LCB, las MNR, la Seguridad y la PNR, contra las bandas de Eberto Carmenate Borges (Beto) y El Guajiro Hidalgo.

Ante la presión de las fuerzas revolucionarias, el 18 de septiembre de 1962 El Guajiro Hidalgo abandona el país en la embarcación La Oriental junto a otros 15 elementos contrarrevolucionarios, entre los que se encontraba Rafael Casanova Fernández (Fuca), quien fuera reclutado posteriormente por la Agencia Central de Inteligencia y designado como práctico de un team de infiltración que desembarcó por la zona conocida por Los Morrillos, en el municipio de Puerto Padre el 20 de julio de 1963.

La embarcación La Oriental era capitaneada por el lanchero de la CIA Manuel Arias Cortés, quien fue reclutado y entrenado por la Agencia para realizar actividades de infiltración y exfiltración de sus agentes en Cuba; operaba por el lugar conocido por Punta Piedra, por donde realizó varias operaciones de este tipo.

Estos elementos, tras ser reclutados por la CIA, habían recibido entrenamiento militar en los Everglades (zona pantanosa de la Florida), así como preparación en escritura secreta para las comunicaciones, explosivos, sabotajes y materias especializadas para el espionaje.

Entre las misiones de estos espías estaban la realización de sabotajes y atentados dentro de la Isla, para ello les facilitaron fotos aéreas y planos de distintas instalaciones militares y económicas de importancia, principalmente la base coheteril de Potosí y la base naval de Banes, en la provincia de Holguin, así como el reforzamiento de las bandas de alzados, a través del enterramiento de alijos de armas y la creación de comités de recepción en las zonas costeras.

La derrota de las operaciones encubiertas de 1962; la captura de los principales cabecillas de bandas que operaban en el país, así como la resolución del conflicto que desencadenó la Crisis de los Misiles, influyó en la decisión del Gobierno de los Estados Unidos de poner fin a la Operación Mangosta, constituyendo un reconocimiento tácito de su derrota, sin dejar de organizar y planificar nuevas acciones encubiertas y planes de asesinato de los principales líderes de la Revolución, fundamentalmente al Comandante en Jefe.

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