Una de las disposiciones establece cambios en la estadía de los alumnos en los centros internos. Ahora permanecerán por 24 días en sus escuelas, para luego tener seis días de pase junto a sus familias. En el caso tunero, tal previsión podría ahorrarle al territorio tres mil 500 litros de diésel y cinco mil 500 de gasolina.
Otra opción es organizar la docencia en los preuniversitarios de lunes a viernes, para lo cual los profesores deben ajustar los contenidos. La Enseñanza Técnica y Profesional reducirá a una sesión diaria el tiempo de práctica de cuarto año, previa coordinación con las entidades laborales. Y la Educación de Jóvenes y Adultos tendrá clases hasta los viernes, y solo en el horario de 4:30 a 6:30 pm.
Una medida que le quitará presión a buen número de madres y padres es la flexibilización del horario de entrada y salida de los niños a los círculos infantiles (trabajarán de lunes a viernes) y los seminternados. La situación del transporte conspira contra la puntualidad en ese sentido, de manera que esta orientación deviene paliativo contra el estrés.
Otras opciones para economizar energía son, en el caso de los educandos, fomentar las casas de estudio y las actividades independientes. Para el trabajo metodológico y la orientación administrativa de los profesores se prevén como alternativas el uso del correo electrónico y la audioconferencia.
Las autoridades educacionales de la provincia han dispuesto, además, que los edificios administrativos y los equipos más gastadores deben desconectarse del Sistema Electroenergético en los horarios picos, así como reducir en todo lo posible el uso de laboratorios de Computación, Inglés, Ciencias Naturales y talleres en las horas de mayor demanda.






















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