A partir de 1970 las tribulaciones de Nelson encontraron terreno fértil para prosperar y el 22 de abril de aquel año más de 20 millones de personas se unieron a la celebración.
En el 2017 la fecha tiene como lema Alfabetización ambiental y climática, con el propósito de realizar un llamado a la comunidad internacional de establecer espacios de capacitación y educación para que la ciudadanía gane en conciencia y se acelere el desarrollo de tecnologías y empleos respetuosos de la naturaleza.
Todo el empeño de Nelson y sus seguidores no ha bastado para lograr el cambio. Los peligros que le preocupaban en aquel entonces hoy se han acrecentado. Con siete mil millones de habitantes somos un planeta superpoblado, cuyos habitantes necesitan 1,5 veces todos los recursos del mundo para satisfacer sus necesidades de consumo. En el 2100 la temperatura media de la Tierra, si no se toman medidas preventivas será de cuatro grados superior, lo que significa que en Cuba más de 100 mil personas deban abandonar sus hogares porque serán absorbidos por el mar.
La provincia de Las Tunas se enfrenta a sus retos ambientales cuya solución no está muy distante de nuestra voluntad e inteligencia; sin embargo urge pasar de la preocupación a la acción para que no sea demasiado tarde.






















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