Martes, 25 Abril 2017 05:55

Historia de calles tuneras

Escrito por Juan Morales Agüero

Los seres humanos venimos al mundo con nombres preelegidos por nuestros progenitores. Luego, con mejor o peor suerte, los llevamos a cuestas durante toda la vida. Solo excepcionalmente algún inconforme determina cambiarse el suyo por otro más de su agrado.

No ocurre igual con los nombres de las calles. Una avenida pudo tener ayer una identificación, ostentar hoy otra y mostrar mañana una tercera. Estas permutas dependen de los gobiernos en el poder, que se valen de sus prerrogativas para arrimar la brasa a su sardina
Hace poco más de 150 años, Victoria de las Tunas fue declarada Ciudad por las autoridades coloniales españolas. En 1868, cuando estalló en la provincia de Oriente la Guerra Grande, contaba con 15 vías urbanizadas. Ninguna conserva hoy su nombre original.
calle-Francisco-vegaA lo largo de los años, las principales calles tuneras han tenido nombres diferentes. Con una excepción: la calle Lora, que enaltece la memoria al Mayor General Saturnino Lora, uno de los protagonistas del Grito de Baire. Se llama de esa manera desde su bautizo en 1868.
La arteria vial más activa de la ciudad es la avenida Mayor General Vicente García. Su nombre original (1868) fue Isabel Segunda, reina de España entre 1833 y 1886. Un año después, la llamaron 13 de Octubre, la fecha de 1868 en que el propio García tomó la villa.
En 1884, el rótulo de esta céntrica calle se cambió por Campoamor, apellido de un poeta español nacido en 1817. Desde 1905 tiene el nombre actual. Por entonces la gente de campo solía recorrerla a caballo. Se conservan aún algunas argollas empotradas en los contenes, donde sus dueños amarraban las bridas de la caballería.
La calle Lucas Ortiz corre también por las proximidades del corazón de la capital tunera. Sin embargo, no fue ese su primer nombre, sino Príncipe, vaya usted a saber en honor a qué Alteza de la Metrópoli. En 1869 se le comenzó a llamar Bombero, para dignificar a ese heroico gremio. En 1884 pasó a denominarse Moratín, apellido de un dramaturgo madrileño. En 1905 un adulón le endilgó Becerra, por un conquistador español del mismo apellido. Desde 1931, se le conoce por Lucas Ortiz, ilustre capitán del Ejército Libertador de Cuba.
Un caso singular es el de la calle Colón localizada en el casco histórico tunero. En 1868 la bautizaron como Avenida de Los Pinos, al parecer por la profusión de esos árboles en su recorrido. Lo curioso es que la esta calle ostenta varios nombres en su trayecto. Se llama así, Colón, desde su origen en la zona de La Martilla hasta la calle Francisco Varona. De ahí a la calle Gonzalo de Quesada se llama Ángel Guardia, mambí caído en la toma de Las Tunas de 1897. Desde Ángel Guardia hasta el ferrocarril, es Avenida Frank País. Y de ahí hasta la salida hacia Puerto Padre, Avenida Camilo Cienfuegos.
La calle Martí cuenta también con su historia. Al inaugurarse en 1868, las autoridades le pusieron por rótulo calle Carlos Conus, nombre de un capitán español que en 1851 apresó al patriota camagueyano Joaquín de Agüero, quien a la sazón intentó sin éxito tomar Las Tunas al frente de un grupo de valientes. En 1905, pasó a denominarse calle República, condición de Cuba desde 1902.
Otra calle tunera, la Lico Cruz, se llamó en 1868 Maria Luisa, en honor a la Infanta María Luisa Fernanda de Borbón, hija de los reyes Fernando VII y María Cristina, soberanos españoles del siglo XIX. En 1884, los colonialistas decidieron que esta calle Maria Luisa se llamara calle Pelayo, alegoría a un antiguo obispo de la asturiana ciudad de Oviedo. En 1905, ya en tiempos republicanos, se le bautizó como calle Manuel Cruz, comandante mambí caído en combate el 6 de mayo de 1871. A partir de 1931, y hasta hoy, esta popular vía se llama calle Lico Cruz, quien fue otro ilustre insurrecto local.
La calle Joaquín de Agüero responde por ese nombre desde 1905. Antes, en 1868, se le conocía por Piquero, reminiscencia del antiguo soldado cuyo única arma en las batallas era una lanza o pica. En 1884 recibió el patronímico de calle León XIII, Papa desde 1878 hasta 1903.
Otras calles tuvieron nombres de notables de las letras. Como la actual Nicolás Heredia, que perpetúa a un novelista cubano del siglo XIX. En 1884 esta vía se llamó Cervantes, apellido del más grande escritor en lengua hispana: don Miguel de Cervantes y Saavedra.
Además de las ya mencionadas Julián Santana, Vicente García, Lico Cruz, Lucas Ortiz y Francisco Varona, otras vías tuneras llevan con orgullo los patronímicos de grandes patriotas locales de nuestras luchas decimonónicas. Son las calles Ramón Ortuño y Francisco Vega, ambos generales del Ejército Libertador. La calle Lorenzo Ortiz inmortaliza a otro mambí de menor rango, pero igualmente glorioso.
Con nombres de la última etapa de la lucha revolucionaria existen las calles Carlos Sosa Ballester, Pelayo Paneque y Pelayo Cusidó, entre muchas otras. Hay algunas que inmortalizan a héroes nacionales, como las calles Martí y Maceo, algo frecuente en casi toda la isla.
A ciertas calles tuneras las autoridades coloniales de la época les impusieron títulos de triste recordación, como Leopoldo O´Donell, nombre con el que fue agraviada en 1868 la actual calle Julián Santana (nombre de un glorioso general mambí de origen canario).
Este O´Donell fue oficial del Ejército Español y Gobernador General de la isla entre los años 1843 y 1848. En su mandato fusilaron al poeta Gabriel de la Concepción Valdés (Plácido). Hizo célebre una frase, adoptada luego al pie de la letra por los mayorales en las plantaciones cañeras esclavas: «con sangre se hace azúcar».
La ciudad de Las Tunas tiene otro caso singular: una cuadra con nombres diferentes en cada acera. Está en la Placita de los Recuerdos. Allí convergen en cuchilla las calles Joaquín de Agüero y Nicolás Heredia. Ambas siguen la misma ruta con igual identidad hasta la Feria, donde terminan. Lo curioso es que los vecinos que la habitan viven en la misma cuadra, pero no en la misma calle.
A lo largo de la historia, algunas calles tuneras han ostentado denominaciones a las cuales no se les ha conseguido encontrar completo sentido: Rastro, Límites y Suburbios. Extraños, ¿verdad?
Otros nombres nada convencionales que existieron son estos: La actual calle 24 de Febrero se llamó Campana en 1868. La que hoy conocemos por calle Maceo, era la calle Canoa desde 1868 hasta 1884. Y la calle Nicolás Heredia fue en 1869 la calle Cruz Verde.
Las calles son más que corredores para transitar a pie, sobre ruedas o por cualquier otro medio los asentamientos poblacionales. Ellas integran la vida de las ciudades. Son sus arterias y sus tejidos. Conocerlas es acceder a una zona importante de nuestra historia.

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Post comentado como Invitado

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  • Invitado - Juan Carlos

    Deben dar también datos sobre Joaquín de Agüero y Agüero, quien aunque no era tunero, era camagüeyano, fue un valioso patriota cubano, que dió la libertad a sus esclavos y hoy en la Ciudad de Camagüey también hay una plaza que lleva su nombre. Un hombre amante de la independencia de Cuba, incluso su acción contra el dominio español fue antes del alzamiento de La de Majagua por otro grande Céspedes.

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  • Invitado - Andrés R

    Desde mi punto de vista pienso que hoy debían revisarse muchos nombres de calles, es cierto que los gobiernos para hacer sentir su mandato cambian muchas cosas y precisamente obedecen a plazas, parques, calles, etc. también el sentido decirculación de las mismas es otro cambio que se hace con frecuencia o cerrar algunas para hacerlas solo peatonal. Tampoco veo que no se ponen nombres de artistas famosos o deportistas, solo de mártires. Por ejemplo se pudieran utilizar los nombres de Bola de Nieve, Elena Burke, Juan Formel, o Teólfilo Stevenson, Roberto Balado, Nicolás Guillén, etc, hay decenas de personalidades que se pudiera usar sus nombres paralascalles o plazas .

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