La realidad de hoy dista muchísimo de los bohíos de guaño y yagua en la que las mujeres esperaban la vuelta de los esposos, con los escasos céntimos para alimentar a sus hijos. Allí el olor a café se expande con el alba y se va hasta cada técnico, obrero, campesino, médico, o maestro que desde cualquier escenario hace crecer su comunidad.
Las obras sociales se cuidan en el barrio con la ayuda de todos. El Consultorio Médico de la Familia fue remozado, se eliminaron las filtraciones del techo, y se repararon los equipos electrodomésticos para brindar las mejores condiciones de vida posible al personal de salud que cuida celosamente el bienestar de todos.
El centro escolar Ezequiel Lora es el núcleo donde confluyen los valores culturales de la comunidad. En sus salones se prepara para el futuro y se enseña además la historia de aquellos lares, para que los pequeños no ignoren el sueño de libertad que llevó a los hombres más valiosos a entregarse a la guerra.
La bodega y el círculo social también han sido escenario de transformaciones. La prioridad es en Hermanos Mayo mejorar la vida de la gente. Sus raíces humildes agradecen la colaboración del Proyecto ACPA que mejoró el fondo habitacional con la construcción de 31 viviendas, techos de zinc para 26 casas y eliminó la triste realidad de 72 pisos de tierra.
Con gran beneplácito fue recibido el puente peatonal que conecta a la comunidad con otros barrios. Aun restan muchas cosas por hacer, el mejoramiento de los tramos más críticos del camino es una meta prevista por las autoridades competentes, así como la reparación total de la escuela.
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