Una cana en tu sien, un lamparón de sudor, una mirada amorosa, un regaño oportuno, apuntalan tu presencia como vital horcón de la casa. No podemos prescindir de ti, papá. Y creemos que tú tampoco de nosotros. ¿O sí?
A fuerza de quererte cada día, casi ni nos damos cuenta del diarismo del cariño. Pero siempre un detalle salva el anonimato: traerte las chancletas, alcanzarte un vaso con agua, pedirte dinero prestado, ir en contra tuya en la pelota...
Definitivamente, papá, son bagatelas trascendentes. Nos punzan con su ternura la parte izquierda del pecho. Su grandeza desborda espacios y tiempos. Y las invalida para endosarlas en la perecedera levedad de un domingo.
Y si reventamos de orgullo cuando dicen que somos tu retrato; y si intentamos clonar hasta el más mínimo de tus gestos; y si conservamos como tesoros cada una de tus enseñanzas, es, papá, porque tú te erigiste en paradigma...
Son detalles, sutilezas que casi nunca se promulgan ni se desempolvan. Yacen en el relicario del amor filial como gemas, como símbolos. Solo que hoy domingo es el Día de los Padres. Y hay que decírtelo, papá: ¡Felicidades!
Domingo, 18 Junio 2017 08:33
Entrañable Papá
Escrito por Juan Morales AgüeroEs apenas un domingo al año, papá. Una jornada efímera y huidiza impuesta por los convencionalismos. Pero, ¡si tú supieras cuánto la aguardamos y disfrutamos! ¡Si tú imaginaras con qué placer y pasión la asumimos!
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