Sin en el menor atisbo de regionalismo y mucho menos de exageración, lo primero que debemos decir es que si ahora mismo, la dirección del Grupo Empresarial Azcuba decidiera posicionar a las provincias por los resultados alcanzados en la diversificación para incorporarle al azúcar mayor valor agregado, lo más seguro es que este territorio aparezca en la vanguardia nacional.
Esa hegemonÃa obedece a una labor de años, que en la última etapa se ha acentuado aquà con la apertura de nuevas plantas que posibilitan un uso más integral de la caña, a partir de sus potencialidades para generar alimento y energÃa.
Tal es la importancia que se le concede a la tarea, que varios Lineamientos de la PolÃtica Económica y Social del Partido y la Revolución aprobados en el Vl Congreso del Partido, se refieren a la necesidad de incrementar, de manera progresiva, la producción cañero-azucarera, de los derivados y la diversificación.
A tono con ese apremio, los trabajadores agroindustriales tuneros vienen dando pasos, conscientes de que el futuro inmediato de la economÃa no reside únicamente en lo que representa el valor del azúcar, sino, además, en el aporte monetario por concepto de electricidad, alcohol, alimento animal y otros surtidos provenientes de la biomasa que genera la cosecha de la caña.
De modo tal que a las 20 fábricas con tiempo de explotación, en la etapa más reciente se sumaron otras cuatro para la elaboración de cera fina y alimento animal en los centrales Majibacoa, Amancio RodrÃguez, Colombia y Antonio Guiteras.
Cuando valoran el rol de los derivados, especialistas de la Empresa Azucarera, apuntan que al territorio le corresponde garantizar el 30 por ciento de la producción nacional del alcohol, el 32 de CO2 y el 20 de rones, además de ostentar la exclusividad en la fabricación de tableros y cera fina.
Actualmente la provincia tiene a su cargo cerca de 30 tipos de derivados, entre los que figuran diferentes variedades de bebidas, alcoholes, alimento animal, tableros, biogás, hielo, CO2, cera, electricidad... Y cuenta con una fábrica de botellas.
Pero el verdadero impacto económico-social que posee en la localidad este programa se comprende mejor si hablamos de un ingreso al presupuesto estatal que anualmente ronda los 30 millones de pesos en moneda nacional y una cuantÃa importante en divisa por concepto de la exportación de alcohol, rones especiales y la venta en frontera de ese último rubro.
En la visión estratégica sobre el asunto, los versados en la materia consideran que la utilización de la caña permite un procesamiento industrial en un ciclo cerrado de aprovechamiento integral, que llega hasta los residuales, de modo que estos no causen daño al medio ambiente y al mismo tiempo, tengan utilidad económica y un beneficio social tangible, como en el caso de nuestro territorio, donde los derivados proporcionan empleo a más de 700 personas.
Aun cuando posiblemente ninguna otra demarcación nacional haya hecho más por la diversificación y los derivados de la caña que Las Tunas, lejos están los trabajadores de esa rama de regodearse en lo alcanzado, pues reconocen lo mucho que resta por hacer, hasta conquistar el máximo de aprovechamiento de las potenciales instaladas en las plantas procesadoras, las que a su vez se han visto limitadas ahora por los insuficientes resultados obtenidos en la recién finalizada zafra.
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