Jueves, 21 Abril 2016 10:45

La tierra se movió en el centro del mundo

Escrito por José A. Fernández Salazar

Conmocionados y solidarios recibimos los tuneros la noticia del terremoto de 7,8 grados en la escala abierta de Richter que sacudió el sábado 16 de abril la costa norte de Ecuador. A la nación andina nos unen profundos lazos de colaboración y confluencia política y allí también residen miles de paisanos que cumplen misiones internacionalistas o han decidido radicarse en la patria de Eloy Alfaro.

De acuerdo con datos ofrecidos por las autoridades cubanas de Salud Pública, entre los más de 700 profesionales de la salud de la Isla que cumplen misión en Ecuador se encuentran 34 médicos tuneros. Igualmente la página web de la Cancillería ecuatoriana informa que desde 2012 hasta la fecha se han otorgado 26 mil 936 visas de no inmigrante (residentes temporales) y 16 mil 738 visas de inmigrante (residentes permanentes) a favor de ciudadanos cubanos.
El sismo, ubicado entre las poblaciones de Pedernales y Cojimíes, en la provincia de Manabí, es el más grande que se ha registrado desde 1979, y se han reportado más de 400 réplicas, entre ellas, la de este miércoles con una fuerza de 6 grados. Periódicos como El Comercio y El Universo han reportado que el gobierno que encabeza Rafael Correa estima que los daños materiales ascienden al 3 por ciento del PIB ecuatoriano.
Cuba fue uno de los primeros países en ofrecer su ayuda con el envío de un grupo de profesionales especializados en el enfrentamiento a desastres del Contingente Henry Reeve, además de fuerzas que apoyan las labores de búsqueda y rescate.
"LA CALLE PARECÍA UN MAR DE ASFALTO"
A través de las redes sociales 26 supo de la situación de varios tuneros residentes en Ecuador y logró contactar con Roberto Rubio, quien desde 2014 viajó a ese país. Roberto conoce los impulsos ocultos de la naturaleza porque en 2008 experimentó los embates del huracán Ike en su natal Las Tunas; pero las fuerzas de la lluvia y el viento le parecieron pequeñas cuando el sismo lo sorprendió mientras caminaba por las calles de la localidad de Santo Domingo, en el norte de la Región Costa de Ecuador, la principal afectada por el desastre natural.
Ese día el joven había visitado a un matrimonio amigo junto a su novia y hermanastro y de pronto notó que la puerta de un garaje comenzó a temblar. Según nos narró a través del chat de Facebook, la sacudida fue de menos a más y los cincuenta segundos posteriores duraron una eternidad. Comenzaron a correr en busca de un espacio despejado pero unos cables de alta tensión le cortaron el paso y de pronto se vieron encerrados. Cuando miraron hacia atrás la calle parecía un mar de asfalto, como si fuera el oleaje picado del océano durante una tempestad.
Un poco más lejos de la zona de desastre, a unas 8 horas del epicentro del terremoto, en la ciudad de Puyo, Región Amazónica, se encontraba Yetel Ricaño. El 16 de abril celebraba junto a su novio su cumpleaños con un viaje al cine, pero lo que pudo haber tenido el final de una comedia romántica terminó como una película de catastrofismo en cuanto la tierra comenzó a moverse debajo de sus pies.
En su mensaje a través de las redes sociales, Yetel nos comenta que su experiencia, aunque traumática, no fue tan peligrosa porque se encontraba en un lugar distante. Agrega que actualmente en el país se vive una revolución solidaria, porque todo el mundo se ha volcado a ayudar y aportar en lo que haga falta.
OTRA FUERZA TELÚRICA MUEVE A ECUADOR
Las imágenes de la televisión e Internet traen desde la zona costera de Ecuador una atmósfera triste y devastadora. Lo que antes era una de las regiones de avanzada en el sector turístico de la nación andina hoy se encuentra con más del 50 por ciento de su infraestructura derrumbada. El gobierno de la Revolución Ciudadana ha anunciado varias medidas económicas para emprender la reconstrucción, aunque el presidente Correa ha señalado que se trata de una lucha larga en la que no habrá que desanimarse.
Erupciones volcánicas y terremotos han sido los principales desastres naturales que han sacudido a la sociedad ecuatoriana. Un reportaje del diario El Comercio, señala que el país ha registrado, desde 1541, unos 40 eventos similares al del sábado 16 de abril; sin embargo, hace casi dos décadas la población no conocía un hecho de esta magnitud, por lo que prácticamente no existe una experiencia cercana de qué es lo que se debe hacer ante una situación como esta.
La comunidad internacional ha comenzado a poner en práctica medidas para el apoyo al enfrentamiento del desastre y la recuperación. La ONU, por ejemplo, anunció que destinará más de 70 millones de dólares a ese empeño. Las mismas fuerzas naturales que conforman la geología ecuatoriana mueven ahora a la sociedad de ese país, que sabrá levantarse de entre los escombros.

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