Viernes, 29 Junio 2018 13:13

Pasan los años, la cola sigue

Escrito por Gabriel Manuel Peña Ramírez (Estudiante de Periodismo)

Las Tunas.- El día a día de los cubanos queda marcado por disímiles acciones, las cuales a simple vista pasan desapercibidas. Pero están ahí, acompañándonos a lo largo de los años, quizás hasta viéndonos crecer. Cuando era niño, y mi edad era lo suficiente para hacer los "mandados" de la casa, me resultaba fastidioso obedecer. No por contradecir a las personas mayores de mi hogar, ni por dejar de jugar o ver los dibujos animados, sino por el fenómeno social al que me enviaban: la cola.

El camino lo transitaba con dudas cargadas de temor. ¿Cuántas personas habrá? ¿Me tocará esperar mucho? ¿Estará organizada? ¿Alcanzaré el producto? Pasan los años, pero mi desagrado continúa intacto, lo que parecían ser fobias de niño se han convertido en una constante en este tipo de muchedumbre.
Todo empieza con el miedo a pedir el último y ser ignorado por la multitud, por lo general alzamos la voz para ser tenidos en cuenta. En ese instante inicia la odisea, dada la larga fila. La espera se convierte en una lucha inquebrantable contra el aburrimiento, los calambres en los pies, los dolores en la espalda, más la impaciencia de muchos.
Lo cierto es que brinda innumerables experiencias, descubrimos secretos de personas que apenas conocemos; chistes como para no parar de reír u otros, los cuales no entiende nadie, no sé si será por pecar de inocentes o por el pésimo humor de quien los cuenta; debates sobre políticas de otros países, donde pareciera estar viendo la programación de Telesur, pero aun así, sencillamente es mejor no escuchar.
Entre tantas conversaciones siempre nos encontramos con el incómodo e inherente chisme, nos convertimos en testigos de comentarios banales alejados del respeto hacia la privacidad de los demás. Muchos piensan, y comparto el criterio, de que en una cola se enteran de lo más intimo de la vida de ciertas personas o sobre el última noticia del barrio.
Los deportes no faltan entre las controversias. La polémica causa la exaltación de los ánimos. En esas porfías todos se centran en tener la razón y la obtiene el que más alto vocifere. No pocos salen de ahí acalorados, debido a la diversidad de criterios en cuanto a quién es mejor entre Messi o Ronaldo, las ocurrencias dentro del terreno de Victor Mesa o quién ganará la próxima Serie Nacional.
Ahora entiendo la molestia de las personas cuando llegaba alguien para acaparar el producto en venta o intentaba obviar la fila, al igual el dolor sentido al no poder alcanzar lo que buscabas. Miramos hacia atrás, nos damos cuenta de todo el tiempo perdido, más los disgustos sufridos. Sin embargo, nos vamos con las manos vacías.
Los malos recuerdos no persiguen a todos, pues ofrece la posibilidad de reencontrarse con amistades y familiares, dándoles un espacio de tiempo para intercambiar acerca de sus quehaceres.
"Hay cola para el transporte, las tiendas, los trámites... ¿Habrá cola para morirse?" Una burla pronunciada por incontables voces, no obstante se muestra como la realidad cotidiana para los cubanos.
Y por si fuera poco, el clima... Sí, este clima de eterno verano hace lo suyo. Las gotas de sudor empiezan a brotar, recorren el cuerpo y hasta las compartimos a causa del insuficiente espacio.

Visto 305 veces Modificado por última vez en Miércoles, 11 Julio 2018 13:23

Escriba su comentario

Post comentado como Invitado

0
  • No comments found